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Welcome to Flow’s Special Issue on Latin American media! Since the inception of this online journal, we have aspired to include as wide a range of topics as there are scholars in media, and this issue is another reflection of that ongoing effort.

The scholars represented here offer a wide variety of styles, content, and interests, many of which may not be familiar to our general readership, especially those readers in the United States. We invite everyone to explore these topics, whatever your background — and based on the interactivity with our readers we’ve seen throughout our publication’s history, we’re confident that you will.

A note on format, which is different than our standard layout: for each article, the Spanish or Portuguese version precedes the English translation. To go straight to the English translation, you may click a link immediately below the title of the article, and you will jump to the English version of the article. Additionally, to minimize unnecessary redundancy, and the overall length of each entry, images are positioned in the Spanish or Portuguese text only, and there is only one bibliography per article. There are links to take you to a bibliography if it doesn’t happen to be located in the English translation.

Finally, we invite you to participate in Flow by posting your responses, thoughts, and questions in the Comments sections beneath the articles.

Thanks to all authors and our team of editors who have helped make this issue a success!

Co-Guest Editors,
Juan Piñón
Jean Anne Lauer




¡Bienvenido al número especial de Flow sobre medios en Latinoamérica! Desde la concepción de este journal en línea, hemos deseado incluir un amplio rango de temas académicos, y esta edición refleja este esfuerzo.

Los investigadores que aquí se exponen ofrecen una extensa variedad de estilos, contenidos e intereses, muchos de los cuales no serán muy familiares a nuestro lector común, en particular a nuestros lectores en los Estados Unidos. Por ello le invitamos a explorar estos temas, independientemente de su formación académica o profesional. Con base en el intercambio continuo que hemos tenido con nuestros lectores, estamos confiados en que lo harán.

El presente número merece un comentario sobre el formato, el cual es diferente a nuestro diseño regular: para cada artículo, la versión en español o portugués precede a la traducción en inglés. Para pasar directo a la traducción en inglés, presione la liga electrónica que se encuentra inmediatamente debajo del título del artículo. Además, para agilizar el acceso, las imágenes se encuentran exclusivamente en los textos en español y portugués, y sólo hay una sección para bibliografía por artículo. También hay ligas electrónicas que llevan a la sección de bibliografía cuando ésta no se encuentra localizada en la versión en español.

Finalmente, invitamos a nuestro lector a participar en Flow enviándonos sus opiniones y/o preguntas a la sección de “Comentarios” que se encuentra en la parte inferior de los artículos.

¡Les agradecemos a todos los autores y el equipo de editores de Flow que participaron en este excellente número especial!

Editores invitados,
Juan Piñón
Jean Anne Lauer




La televisión cultural mexicana

por: Florence Toussaint / Universidad Nacional Autónoma de México

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Anuncio de un programa del Canal 11

Anuncio de un programa del Canal 11

La política cultural

Las reglas generales de la política se adaptan a las distintas esferas de lo social. En el caso de las televisoras públicas, retomaremos el concepto acuñado por Toby Miller y George Judice sobre política cultural. Dicen estos autores que la cultura se vincula con la política “en dos registros: el estético y el antropológico. En el registro estético, la producción artística surge de individuos creativos y se la juzga según criterios estéticos encuadrados por los intereses y prácticas de la crítica y la historia cultural. (…) El registro antropológico (…) toma la cultura como un indicador de la manera en que vivimos, el sentido del lugar y el de persona que nos vuelven humanos…”[i].

Señalan además cómo lo estético distingue a las personas dentro de una comunidad, mientras que lo antropológico marca las diferencias entre comunidades. Los grupos dentro de una sociedad pueden apreciar de distinta manera lo estético gracias a su capital cultural, de acuerdo con el concepto de Bourdieu, mientras que por ejemplo entre países, la lengua, la religión, las costumbres, la economía y la historia dan identidades distintas a cada uno.

De acuerdo con el país, la política cultural se materializa tanto en las acciones del Estado como en sus instituciones. Estas se convierten en el puente entre lo estético y lo antropológico[ii].

Imágen del Canal 22

Imágen del Canal 22

La política cultural del Estado mexicano, respecto de la televisión, tiene dos vertientes. Por un lado el marco legal, que ha surgido de la toma de ciertas decisiones y de la lucha de fracciones diversas dentro del grupo gobernante. De otra parte en sus instituciones, es decir en los sistemas televisivos que se han ido creando y que conforman actualmente un conglomerado con un perfil definido. Este se va moldeando de acuerdo con las políticas, generalmente sexenales. Pero también con las aportaciones que el público realiza a través de organismos de la sociedad civil, de los críticos, de los académicos y de miembros del Congreso que han participado en el debate acerca de la necesidad de que existan las televisoras públicas.

Televisión cultural

La televisión cultural se refiere a todos los sistemas que, independientemente de los contenidos que difundan, han surgido de un apremio estético, de un objetivo que apunta al uso social de una tecnología que tiene un alcance masivo. Se les denomina de distintas maneras: pública, permisionada[iii], no lucrativa, gubernamental, estatal, sin embargo atienden, para ser consideradas así, al mismo principio.

Con el surgimiento de la televisión como industria en 1950, el Estado mexicano decidió otorgar a la inversión privada, el usufructo de señales definidas por la Constitución de la República como propiedad original de la nación, para que desarrollaran el gran negocio que hoy consiste en la existencia de los consorcios privados Televisa, TvAzteca, Multivisión de alcance nacional e internacional, además de otros pequeños grupos locales.

Anuncio de Primer Plano, un programa del Canal 11

Anuncio de Primer Plano, un programa del Canal 11

Paralelamente se estableció el criterio de reservar para uso público una porción minoritaria del espectro. Esta política se hizo patente hasta la aparición, en 1958, de Canal 11. La emisora fue adscrita al Instituto Politécnico Nacional (IPN) y así opera hasta la fecha.

La política privatizadora y neoliberal desatada en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) afectó de manera particularmente dura a los medios públicos. En 1993 Imevisión se disolvió, fueron subastados sus redes 7 y 13 y adquiridas por Salinas Pliego con lo cual aparece en el espectro TvAzteca.

Otro intento cultural, aun vigente, es Canal 22. Nació al mismo tiempo que se vendía Imevisión. Fue rescatado del paquete de medios ofrecidos a la iniciativa privada. Con todas las vicisitudes de los canales gubernamentales, ha vivido ya casi tres sexenios.

Anuncio para la nueva temporada en Canal 22

Anuncio para la nueva temporada en Canal 22

En los años 80 y 90, la mayoría de los Estados de la República, obtuvieron permiso o concesión para operar señales televisivas abiertas. Su desarrollo se encuentra vinculado con el gobierno estatal en turno, lo que ha resultado en políticas contradictorias y cambiantes; en programación que fluctúa entre la calidad y el oficialismo. Sin embargo constituyen un espacio que ha sido preservado para la cultura.

Existen 22 permisos para los Gobiernos de los Estados, 3 para las universidades, 1 para el IPN. Canal 22 es una concesión.[iv] Un total de 27 televisoras aéreas abiertas de perfil cultural. Hay que agregar además, las repetidoras.

A partir del año 2000 se abrió una posibilidad inédita en el país: contar con señales televisivas culturales que solamente circulan por medios de paga como el cable y el satélite: El Canal del Congreso, el Canal Judicial, AprendeTV y TVUNAM, el canal de los universitarios. Es decir que en la etapa que va de 1985 a la fecha, la pantalla se ha diversificado.

Y está en emergencia un fenómeno nuevo: la internacionalización de las televisoras culturales. Varios canales mexicanos han traspasado las fronteras y ahora pueden verse en algunos Estados de la Unión Americana.

Para concluir

La política cultural respecto de la televisión puede resumirse diciendo que el modelo elegido es el mixto. Pantalla chica privada y pública. Sin embargo ésta última ha transitado por diversas orientaciones, lo cual no le ha permitido madurar ni insertarse de manera definitiva en el gusto del público. Los vaivenes de la política, manifestados en la creación de sistemas televisivos para luego venderlos, en el apoyo de canales para luego recortarles el presupuesto, en el apoyo de productoras para mantener enlatadas sus series porque no hay canales de distribución, han mantenido a las televisoras culturales en un permanente desasosiego.

Notas
Toby Miller y George Judice, Política Cultural, Gedisa, Barcelona, 2004, p. 11.
Op.cit. p.11.
En la legislación mexicana existen dos figuras para designar y otorgar frecuencias de radio y televisión: el permiso y la concesión. En el primer caso no se puede vender espacio. En el segundo sí.
Véase la nota 3.

Toby Miller y George Judice, Política Cultural, Gedisa, Barcelona, 2004.

Pierre Bourdieu, La Distinción, Taurus, México, 1998.

Richeri, Giuseppe, La transición de la televisión, Bosch, Barcelona, 1994.

Toussaint, Florence (Coord). ¿Televisión pública en México?, CONACULTA, México, 1993.

Toussaint, Florence. Actualidad de las televisoras culturales, texto 11, Filmoteca UNAM, México, marzo de 2001.

—. “La oferta televisiva abierta en la ciudad de México (2003)” en Lenin Martell (coordinador). Hacia la construcción de una ciencia de la comunicación en México, AMIC, México, 2004.

Imágenes
Imágen cortesía de autor.

Florence Toussaint es profesora en la Universidad Nacional Autónoma de México.

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by: Florence Toussaint / Universidad Nacional Autónoma de México

Cultural Policy

General policy regulations are adaptable to distinct social spheres. In the case of public television, we find useful Toby Miller and George Judice’s concept of cultural policy. These authors state that culture links to policy in two registers: the aesthetic and the anthropological. In the aesthetic register, artistic production arises from creative individuals and is judged according to aesthetic criteria delimited by critical and cultural interests and historical practices. The anthropoligical register understands culture as indicative of how we live our lives, our sense of place and self that make us human.[i]

They also point out how the aesthetic register is used to distinguish between people within a community, while the anthropological marks differences between communities. Groups within a society may have differing aesthetic tastes, dinstinguishable by their cultural capital as in Bourdieu’s model, while between countries, for example, language, religión, traditions, economics, and history foster distinct identities in each.

Accordingly, in each country, cultural policies are evident equally in actions at the State level as at the level of its institutions. These actions mark the bridge between the aesthetic and the anthropological registers[ii].

With respect to television, Mexico’s cultural policy has two facets. On one side, legal frameworks have arisen based on various rulings and out of diverse government factions. On the other side, institutions, which constitute the television system, have been created which operate as a conglomerate with its own agenda. The latter structure changes in accordance with political changes, roughly every six years [when major election cycles in Mexico take place]. But it also changes through actions taken by the public through special interest groups, critics, academics, and Congress persons who have participated in debates about the need for public television outlets.

Cultural Television

Cultural television refers to systems that, independently of the content they air, have arisen out of urgent need, with an objective of putting to social use a technology with the ability to reach so many. It has been labeled alternately “public,” “state-licensed,”[iii] “non-profit,” “goverment,” “state,” while all the while, at the core, reflecting the same goal.

As the television industry grew rapidly in 1950, the Mexican State ceded to private investment the use and profit of the signals defined as the rightful property of the nation by the Constitution of the Republic. This resulted in the grand business scheme that exists today as the private consortiums of Televisa, TvAzteca, and Multivisión, with national and international interests, as well as other smaller, regional, groups.

At the same time, a small part of the spectrum was reserved for public use. This policy was realized most obviously through the creation of Canal 11 [Channel 11] in 1958. The station was attached to the National Polytechnic Institute (IPN) and continues to operate from there to this day.

The neoliberal policies of privitization unleashed during the presidency of Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) were especially troubling for public media outlets. In 1993, Imevisión was dissolved and its networks 7 and 13 were auctioned to Salinas Pliego with which it now appears on the TvAzteca spectrum.

Another long-standing effort towards cultural television, is Canal 22 [Channel 22]. It was created at the same time as Imevisión’s sale. It was rescued from among the others which were offered to the privatization initiative. Canal 22 has managed to survive the ups and downs of almost three governmental changeovers.

In the 1980s and 1990s, the majority of Mexican States were able to obtain licenses (public or private) to operate open broadcasting television signals. Their development has been intricately linked with the state governments, which has resulted in contradictory and inconsistent policies; their programming has alternated between quality and state propaganda. Nonetheless, they do provide a space which is reserved for culture.

There are currently 22 permits for state goverments, 3 for universities, and 1 for IPN. Canal 22 operates under a private license.[iv] This means that there exist a total of 27 cultural television signals. In addition, we must also recognize the existence of an associated network of TV relays.
Since the year 2000, another possibility has arisen that has not yet been fully accounted for: the transmission of cultural television signals which circulate entirely through subscription services like cable and satellite. Goverment stations such as El Canal del Congreso and el Canal Judicial, AprendeTV, and the university channel TVUNAM. We should recognize that since 1985 the screen has been diversifying.

Yet another phenomenon is on the rise: the internationalization of cultural television. Many Mexican channels challenge international borders and may be watched from within the United States of America.

Conclusions

With respect to television, cultural policy often ends up supporting a mixed model. The small screen as private and public. Nevertheless, the latter has existed in so many incarnations it has not been permitted to mature nor has it managed to definitively cultivate a loyal audience. Inconsistent policies, evident in the process of creating television networks just to sell them, in funding channels just to yank away their budgets, in supporting producers just to shelve their work “in the can” because there are no distribution outlets, have left cultural television in a permanent state of anxiety.

Notes
Toby Miller y George Judice, Política Cultural, Gedisa, Barcelona, 2004, p. 11.
Ibid, p. 11.
The term here is “permisionada,” which in Mexico refers to a station that is state-owned but is licensed for non-commercial use.
The term used here is “una concesión.” “Concesionada” is contrasted to “permisionada” in that the former is a privately-owned license. Additionally the former license permits the sale of ad time, while the latter does not.

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Image Credits: (located in primary Spanish text)
Images provided by author.

Author: Florence Toussaint is a professor at the Universidad Nacional Autónoma de México (the National Autonomous University of Mexico).

Translator: Jean Anne Lauer is a PhD Candidate at the University of Texas at Austin and a Senior Editor of Flow.




“Cibercultura” y cibercultur@

por: Jorge A. González / Universidad Nacional Autónoma de México

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Gráfico del sitio web Imaginify

Gráfico del sitio web Imaginify

La concepción de la cibercultur@ que presento aquí no necesariamente está ligada con el mundo de las computadoras o a las redes de Internet, como ya se le entiende en todas partes, sino que resalta las tres direcciones de sentido de los elementos que la componen: el prefijo griego “Kyber” (ciber), la palabra latina “cultur” y el signo tipográfico “@” (González, 2003).

• Tomo literalmente el sentido de director y timonel del vocablo “Kyber”, pues desarrollar cibercultur@ implica generar, incrementar, perfeccionar, mejorar y compartir las habilidades para conducir, dirigir y “pilotear” relaciones sociales, en un ejercicio de autogestión colectiva, horizontal y participativa.

• Tomo el sentido original de “cultivo, cuidado, atención y desarrollo” de la palabra “cultura”. La habilidad para pilotearse y dirigirse con otros hacia soluciones más inteligentes frente a los enormes retos del siglo XXI, se puede aprender, se puede compartir y se puede cultivar con otros y para otros.

• El signo de la arroba “@”, que hoy se ha vuelto familiar entre quienes utilizan la red, y precisamente por su semejanza gráfica a una espiral, utilizo “@” por su semejanza para representar un bucle de retroalimentación positivo, un proceso abierto y adaptable que genera una respuesta emergente que surge de la densidad de las relaciones del sistema y no se reduce a la suma de sus componentes.

Propongo el neologismo cibercultur@ (con la arroba “@” incluida) para designar una serie de procesos específicos que implican una doble cualidad complementaria y simultánea: cibercultur@ entendida como un objeto de estudio y cibercultur@ entendida como un valor de desarrollo y empoderamiento social.

Cibercultur@ como objeto de estudio

Como objeto de conocimiento, el estudio de los fenómenos de cibercultur@, se dirige a describir, analizar y explicar los diversos procesos de relación entre las ecologías simbólicas de sociedades determinadas en el tiempo y en el espacio con el vector tecnológico.

Con la noción de ecologías simbólicas designo el conjunto total de relaciones de sentido que en una sociedad se construyen en la historia con un entorno físico, biológico, psicológico, social y cultural a través de la actividad cognitiva y sus dimensiones más complejas, como la mente, el discurso, y la actividad modeladora y adaptativa de las identidades y alteridades de los diferentes y variados colectivos sociales. Esta dimensión cognitiva y simbólica sólo se puede lograr dentro de un ecosistema de soportes materiales de la actividad de representación de la sociedad. Sin ellos, la eficacia de la cultura en la construcción de identidades, en la reproducción de la sociedad, en el establecimiento de las tradiciones, en las vanguardias es, impensable.

Cybersociology

Cybersociology.com

La especie humana es la única que para poder sobrevivir necesita construirse diestramente una “segunda naturaleza”, a todo título sígnica y plena de actividad interpretativa, es por eso que la historia de los ecosistemas materiales de la cultura debe ponerse en correspondencia con la historia de la generación de sus públicos, es decir, la historia de la distribución social de las disposiciones cognitivas para operar en esos ecosistemas.

El concepto de ecologías simbólicas intenta dar cuenta, tanto de las formas sistémicas (estructuradas y ordenadas), como de las formas enactivas (en proceso de estructuración) de la signicidad, tal y como la ha definido Cirese desde la antropología cultural italiana.

Por la interrelación intensa entre los significados, las normas y el poder, me interesa estudiar esta relación desde la perspectiva de las sociedades que han sido desplazadas y excluidas en el espacio social, y ello significa que han sido (o están siendo) explotadas en lo económico, dominadas en lo político y dirigidas en lo cultural. Excluidos desde la noche de los tiempos de los beneficios de la globalización, a enormes sectores sociales dispersos por todo el mundo sólo se les ha globalizado la miseria y la degradación, y se han convertido en lo que Castells llama “los agujeros negros del capitalismo informacional”. En la perspectiva que propongo, describir, analizar y explicar los procesos sociales e históricos de la génesis y desarrollo de las modulaciones simbólicas de la relación de estas dos dimensiones, es crucial para potenciar cualquier desarrollo científico que, además de interpretar y teorizar el mundo, busque la transformación del mismo mediante el empoderamiento de los sectores sociales más numerosos y deprimidos.

Con el nombre de vector tecnológico denomino todos los procesos y efectos socio-históricos de fuerza con dirección que se han verificado y verifican cotidianamente en procesos de adopción, adaptación, imposición o rechazo de dispositivos y complejos tecnológicos entre sociedades con recursos y posiciones disimétricas y desniveladas en la estructura desigual del espacio social mundial.

Me interesan en particular dos de las dimensiones más agudas y que verifican un crecimiento exponencial de dicho vector, a saber, las llamadas tecnologías digitales y los procesos de comunicación mediada por computadoras debido a la difusión y penetración de capilaridad creciente que se experimenta en todas las esferas de la vida pública y cotidiana de las sociedades contemporáneas.

Las ventajas y potencialidades que aporta la forma digital de procesar, empaquetar, enviar, recibir y acumular la información, se ven incrementadas por la comunicación instantánea a través de redes de computadoras que — con el acceso al conocimiento y práctica que requieren necesariamente para su operación funcional — permiten coordinar, dirigir y orientar con toda destreza la dirección y sentido de los flujos mencionados. Estos dispositivos o complejos socio-técnicos, conforman parte crucial de los resortes tecnológicos que generan la aparición y la dispersión global del “cuarto mundo”, de los excluidos y los prescindibles que han sido diseñados desde arriba del sistema como terminales tontas:

“…en este proceso de reestructuración social, hay más que desigualdad y pobreza. También hay exclusión de pueblos y territorios que, desde la perspectiva de los intereses dominantes del capitalismo informacional global, pasan a una posición de irrelevancia estructural” (Castells, 1999a).

No hay tal periferia pura, ni centro inmaculado de este proceso — verdaderamente global — de exclusión social potenciado por la tecnología, que lejos de ser meros aparatos, implican toda una fuerza constituida con dirección y con efectos constituyentes multidimensionales más allá de la técnica, muy poco estudiados en tanto que innovaciones radicales. El vector tecnológico es producto del movimiento de la sociedad mundial y al mismo tiempo configura y ayuda a producir los mundos sociales que progresivamente toca y transforma y desde luego genera resistencias múltiples en sentidos diversos y “aberrantes” e inesperados. Por ello mismo, no se debe tomar esto como una denuncia de un plan organizado y conciente de dominación y sometimiento del mundo a los “malos” del “centro”: una vez que despegó históricamente, el desarrollo tecnológico ha adquirido sus propias “leyes”, su propia autonomía e impulso, con costos y beneficios, que desde luego nunca — y menos ahora — se han gozado aquellos, ni pagado éstos, de manera equitativa en el mundo moderno.

Lab Complex

Lab Complex

Esta primera delimitación de la cibercultur@ como objeto de estudio, comporta varios supuestos y antecedentes.

• Por un lado, partimos de un complejo cognoscitivo caracterizado por la desigualdad de la estructura de relaciones del sistema mundial, en el que observamos vastas y múltiples zonas pluri-distribuidas del planeta, históricamente colonizadas y depauperadas por relaciones sociales de explotación, dominación y exclusión, que proveen y nutren de energía social (capital) a diferentes ciudades/nodos atractores de enormes e intensos flujos de personas principalmente, pero no solo a través de la migración y los consiguientes flujos de capitales financieros. Estas “ciudades/nodo” (ciudades Alpha) del sistema-mundo además de ser concentradoras de volúmenes inmensos de capitales, también concentran crecientemente a millones de miserables (y otros no tan miserables)[i] que se desplazan para vivir mejor hacia tales ciudades/nodo. Estos centros globales que capturan crecientemente los flujos de personas y capitales, operan también como generadores y difusores masivos de flujos permanentes y “globales” de información e imágenes mediados tecnológicamente y que sirven como materia prima básica para metabolizar y representarse de diversas formas el mundo, quién es cada uno y cada cuál de los actores sociales y de qué forma se hacen visibles o invisibles en el escenario de la vida pública.

• • Estos procesos de elaboración discursiva y simbólica son indispensables para poder narrar los hilos y editar el valor y el significado de los hitos de la memoria social, las definiciones de la situación presente, así como la factibilidad y densidad de otros mundos también posibles.

• Con y desde estos procesos simbólicos se establecen en la historia diversas relaciones sociales de hegemonía, subalternidad, alteridad, resistencia y en algunos casos y períodos determinados, se establecen también relaciones de contra-hegemonía que requieren y generan formas emergentes para la organización de diversas estrategias simbólicas que buscan atraer y modular el discurso social para la dirección intelectual y moral de toda la sociedad, como bien lo señaló Gramsci en el siglo pasado.

Nota
El aluvión inicial de mano de obra barata, no calificada y con escaso “cosmopolitismo” que se ha movido históricamente en los flujos migratorios, por efecto de la globalización forzada ha ido “enriqueciéndose” con el alarmante desangramiento en sus países de origen de profesionistas calificados, pero desempleados o con un gris futuro laboral, como lo documenta la migración educada de Ecuador y otros países del sur de América hacia los servicios domésticos en España y en general a la Comunidad Europea (Pellegrino, 2004: 12 y ss.).

Castells, Manuel (1999). La era de la información. Economía, sociedad y cultura: La sociedad red, Madrid, Alianza Editorial.

Cirese, Alberto (1984). Segnicitá, fabrilitá, procreazione. Appunti etnoantropologici, Roma, CISU.

Gramsci, Antonio (1976). Quaderni del carcere, Roma, Einaudi.

Pellegrino, Adela (2004). Migration from Latin America to Europe. Trends and policy challenges, International Organization for Migration, Migration Series, No. 16

González, Jorge (2004). “Cibercultur@ como estrategia de comunicación compleja desde la periferia“. Cibersociedad.net.

González, Jorge (2003). Cultura(s) y Cibercultur@(s). Incursiones no lineales entre complejidad y comunicación, México Universidad Iberoamericana.

Web
Lab Complex (Sección productos realizados)

Imágenes
1. Gráfico del sitio web Imaginify
2. Cybersociology.com
3. Lab Complex

Jorge A. González es profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México.

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by: Jorge A. González / Universidad Nacional Autónoma de México

Against the current conceptions of cybercultur@ I propose here a sort of meaning that is not necessarily related to the universe of computers or to the Internet. Instead, I shall emphasize three directions of meaning from the elements that compose the neologism: the Greek prefix “Κψβερ” (cyber), the Latin word “cultur”, and I will take analogically the spiral form of the sign “@”.

• I take from the word “Kyber” the meaning of steersman, because developing cybercultur@ implies to generate, to increase, to perfect, to improve and to share the abilities to steer, to direct and “to pilot” social relations in an exercise of collective, horizontal and participative self steering.

• I will also take the original earthly meaning from culture, understood as the action of cultivation, taking care, paying attention and motivating transformations from the soil. The first junction between Kyber and Cultur, points to the ability to pilot ourselves and to go with others towards more intelligent solutions facing the huge challenges of the 21st century; it is possible to learn, to share, and to cultivate along with others and for others.

• The sign “@”that today has become familiar between those who use e-mail, and precisely by its graphical similarity to a spiral, I use “@” by its similarity to represent a positive feedback loop, an open and adaptable process that generates a range of emergent answers that arise from the density of the relations of the system and it is not reduced to the sum of its components.

Given that, I propose the neologism cybercultur@ (with the sign “@” included) to designate a series of specific processes that imply one twofold complementary and simultaneous qualities: cybercultur@ understood as an object of study, and cybercultur@ understood as a value for development and social empowerment.

Cybercultur@ as an object of study

• As an object of knowledge, cybercultur@ implies the study of complex phenomena in social, historical, symbolic and contextual levels than can be described, analyzed and explained facing multi level processes of relations between the symbolic ecologies of specific societies with the technological vector.

• With the notion of symbolic ecologies I designate the total set of relations of meaning that in a specific society are constructed along history with physical, biological, psychological, social and cultural environments. Through the cognitive activity and its more complex dimensions, like the mind, the speech, and the modelling and adapting activity of social identities. This cognitive and symbolic dimension can only be generated within a kind of ecosystem of material supports that make possible the activity of symbolic representation of any society. Without them, the efficacy of culture in the construction of identities, in the reproduction of the society, in the establishment of traditions and avant-garde movements is just unthinkable.

The human species is unique in that, besides the satisfaction of the material needs (feeding, covering, drinking, housing…) in order to survive it must generate a totally meaningful “second nature,” composite by simple and complex signs, texts and discourses that shape the human interpretative activity.

That is why the history of the material ecosystems of culture must be related with the history of the generation of its audiences, that is to say, the history of the social distribution of the cognitive dispositions operating in those ecosystems.

The concept of symbolic ecologies gives account, both of the systemic forms (structured and ordered) and of the enactive forms (in structuring processes) of the “signicity” (segnicitá), as has been defined by Cirese from Italian cultural anthropology.

In the intense interrelation between meaning, norms and power, I am interested in studying that relation from the perspective of the societies that have been moved and excluded in the social space, and it means that they have been (or they are actually being) economically exploited, politically dominated and culturally directed.

Excluded from the beginning from the benefits of the globalization, enormous and dispersed social sectors have been “globalized” by the misery and the degradation, and they have become which Castells calls “the black holes of informational capitalism.”

In the proposed perspective describing, analyzing and explaining the social and historical processes of the genesis and development of the symbolic modulations of the relation of these two explained dimensions. It is crucial to harness any scientific development that, besides to interpret and to theorize about the world, looks for the transformation of the world itself seeking the empowerment of the more numerous and depressed social sectors.

With the concept of technological vector I describe the socio-historical processes and effects of forces with direction that have been verified in processes of adoption, adaptation, imposition or rejection of technological complexes and devices between societies with resources and dissymmetric and uneven positions in the unequal structure of world-wide social space.

I am particularly interested in two of the more acute dimensions that have prompted an exponential growth of this vector: the so called digital technologies and the processes of computer mediated communication. Both have a large diffusion and penetration in public sphere and into everyday life of contemporary societies.

The advantages and potentialities provided by the digital form of processing, packing, sending, receiving and collecting data are increased by the instantaneous communication through networks of computers that — with the access to knowledge and practice that they necessarily require for its functional operation — allow coordinating, directing and orienting skilfully the direction and meaning of the flows. These socio-technical complexes shape a crucial part of the technological springs that generate the appearance and the global dispersion of the “fourth world”, of the excluded and disposable social settings that have been designed top-down of the system as dumb terminals:

“… in this process of social reconstruction, there is more inequality and poverty. Also there are exclusions of villages and territories that, from the perspective of the dominant interests of global informational capitalism, occupy a position of structural irrelevance” as Castells has pointed out.

There is nothing as pure periphery, and no immaculate center of this process — truly global — of social exclusion prompted by the technology, that far from being mere mechanical utilities, implies a constituted force with direction and multidimensional constituent effects beyond the technique. These aspects have been little studied as radical social innovations. The technological vector is an outcome of the movement of the world-wide society and at the same time, it forms and helps to produce the aberrant and unexpected social worlds that touch and progressively transform, and generates multiple resistances. This is precisely why this should not be taken as a conspiracy plan organized and conscientious for domination and submission of the world to the “bad ones” of the “center”: once it took off historically, technological development has generated its own “laws,” its own autonomy and impulse, with costs and benefits, that never have been enjoyed in to an equitable way within the modern world.

This first boundary of cybercultur@ as object of study implies several assumptions and antecedents:

• On the one hand, we depart from a cognitive complex, characterized by inequality of the structure of relations of the world-system, in which we can observe vast and multiple multi-distributed zones of the planet, historically colonized and impoverished by social relations of exploitation, domination and exclusion, that provide and nourish of social energy (capital) to different cities/enormous attracting nodes of intense flows of people, but not only through the migration and the consequent flows of financial capitals. These “cities/node” (Alpha cities) of the world-system in addition to concentrating immense volumes of capital, also concentrate increasingly millions of poor (and others not so poor)[i] moving towards such cities/node in order to get a better life. These global centers that increasingly capture the flows of people and capital, also operate like generators and massive diffusers of permanent and “global” flows of information and images technologically mediated that serve as basic raw material for metabolizing and for representing the world, who is who and everyone of the social actors and how they become visible or invisible in the scene of the public life.

• • These processes of discursive and symbolic elaboration are indispensable to be able to narrate the threads and publish the value and the meaning of the landmarks of social memory, the definitions of the present situation, as well as the feasibility and density of other also possible worlds.

• With and from these symbolic processes, relations are established and transformed in history, social relations of hegemony, subalternity, alterity and resistance, and in some cases, counter-hegemonic relations that require and generate new and emergent forms of organization of the diverse symbolic strategies trying to attract and to modulate the social discourse for enabling the intellectual and moral direction of all the society, as Gramsci illustrated so well in the previous century.

Note
The initial excess of cheap and unskilled handwork with scarce “cosmopolitism” that has been historically moved into the migrant flows by means of forced “globalization,” has been “enriched” by the flight of “qualified professionals” (but still unemployed or with rather grim higher wealth expectations) from their original countries, as documented by the “educated” migration from Ecuador and other Latin American countries to Spain and in general to the European Community (Pellegrino, 2004: 12+).

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1. Graphic from the website Imaginify
2. Cybersociology.com
3. Lab Complex

Author: Jorge A. González is a professor at the Universidad Nacional Autónoma de México (the National Autonomous University of Mexico).




La televisión mexicana y la transformación del poder en México en el siglo XXI

por: Javier Esteinou Madrid / Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco

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Napoleón Gómez Urrutia

Napoleón Gómez Urrutia

Con la introducción de las tecnologías electrónicas de información de masas en México, con la radio en 1920 y la televisión en 1950, el poder ideológico de las industrias culturales paulatinamente desbordó la esfera de control y de orientación del Estado tradicional. De esta manera, éste moderno poder entró en una nueva fase de desarrollo vertiginoso que rápidamente rebasó los límites de los controles políticos y jurídicos convencionales creados por el Estado mexicano y se fue conformando paralelamente como un poder ideológico independiente que se enfrentó a los otros tres poderes republicanos formales que constituyen al Estado nacional (Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial), e incluso en algunos casos los reformuló y en otros los substituyó.

A partir de este momento histórico que se constató que si a mediados del siglo XX el Estado mexicano estaba constituido por 3 poderes formales como fueron el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial; a principios del siglo XXI, en términos reales, el Estado mexicano ya está compuesto por 4 poderes: 3 poderes formales tradicionales que son el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial; y un reciente poder fáctico, que es el nuevo Poder Mediático. Este último poder, cada vez más, silenciosamente frente a nuestras narices, se convirtió en el Poder del Poder que progresivamente subordinó y presionó al resto de los 3 poderes constitucionales formales de nuestro Estado-Nación para someterlos a su voluntad mediático empresarial e imponer su proyecto de construcción de sociedad, de economía y de seres humanos.

En éste sentido, si la lucha por nuestra independencia nos dio la edificación de la Primera República, la realización de la reforma Juarista aportó la cimentación de la Segunda República y la Revolución Mexicana colocó los fundamentos de la Tercera República en el país[i]; con la consolidación del nuevo poder mediático, especialmente de 1960 en adelante, se conformó lentamente en nuestro país la Cuarta República que dio origen a la nueva República Mediática en el siglo XXI con su respectiva mutación estatal y social. Dicha entidad poco a poco, creó culturalmente un país opuesto al de los anteriores espíritus constitucionales de nuestra historia nacional e incorporó una mentalidad únidimensional de la vida funcional para el proyecto de super acumulación económica.

Eugenio Hernández Flores

Eugenio Hernández Flores

De ésta manera, sí en el terreno comunicativo la sociedad mexicana pasó de la declaración del espíritu de los Sentimientos de la Nación de 1800, que buscaban fundar la nueva República Federal para darnos un nuevo orden civilizatorio superior a nivel nacional, con el reconocimiento de los nuevos derechos civiles y creación de modernas instituciones públicas; en la etapa del 2000 se pasó a la declaración de la pragmaticidad de los sentimientos del mercado autorregulado, regidos por la Mano Invisible de la ley de la libre oferta y demanda informativa, que lo que pretenden es la consolidación del modelo de mercado como regla básica para vivir, relacionarnos, comunicarnos y ver la vida en comunidad.

En éste sentido, las primeras 3 Repúblicas Nacionales se gestaron por necesidades históricas consensuadas de la mayoría nacional para darle forma estructural equilibrada al proceso de gobernabilidad social en México y de maduración de diversos procesos históricos colectivos de participación socio política que buscaron la creación de contrapesos a los poderes públicos para gobernar armónicamente en el país. En cambio, la 4a República Mediática emergió por la introducción de la fuerte revolución tecnológica en el terreno comunicacional del país, por la formación de los monopolios de la comunicación electrónica, por la concentración de grandes cuotas de poder de las industrias culturales a nivel comunicativo, por la incapacidad del Estado mexicano de poner bajo un orden jurídico justo a los poderes mediáticos salvajes, y finalmente, por la necesidad unilateral de la ampliación de los requerimientos del mercado, a escala ampliada, en la esfera ideológica de nuestra sociedad.

De esta forma, a diferencia de la construcción de las otras 3 Repúblicas anteriores que significó un avance democrático para darle forma y organización al funcionamiento colectivo de la sociedad mexicana, bajo la estructura de tres poderes federales diferenciados, autónomos y complementarios; la creación de la 4a República Mediática no es un avance democrático, sino que es la fuerte imposición de un nuevo poder fáctico y “autorregulado”, e incluso salvaje, que compite en el campo de acción y de influencia de los otros 3 poderes públicos establecidos constitucionalmente. Es decir, es un nuevo macro poder ideológico-político independiente que interviene significativa y crecientemente en la dinámica por la disputa de la estructuración, la conducción, el reparto y la explotación de la nación.

En éste sentido, mientras que durante el siglo XX el Estado mexicano cuidó celosamente que las redes de su poder tradicional no se debilitaran a través de la corporativización de las centrales obreras, la seducción de los intelectuales disidentes, el control de los brotes de insurrección campesina, la manipulación de las movilizaciones populares, la canalización de las protestas estudiantiles, la coptación de los descontentos burocráticos, incluso, la represión de los movimientos populares, etc; paradójicamente no pudo ver que el verdadero poder real que se construía y consolidaba abiertamente frente a sus narices ya no residía en las viejas dinámicas de los movimientos sociales de oposición, sino que se gestaba alrededor del avance de la revolución tecnológica que introdujo la presencia del modelo comercial privado de la radio y la televisión en nuestro país. Así, paralelamente al tejido de poder corporativo que construyó durante más de 70 años el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para gobernar a la sociedad mexicana, se cimentaron y desarrollaron las bases del Primer Gran Poder Ideológico en la historia del México moderno, que escribió la otra historia mental y política de nuestra sociedad: El Poder Mediático.

PRI tachado en graffiti

PRI tachado en graffiti

Con la emergencia de la 4a Republica Mediática en México a través de la incorporación de los medios electrónicos de difusión colectivos en la estructura de conformación básica del Estado mexicano, éste se transformó sustancialmente para adquirir paulatinamente los rasgos de un Estado mediático que es el que opera cotidianamente en la fase de la modernidad nacional. Así, el ejercicio ideológico político del poder cotidiano quedó mediado por la acción concreta del Estado mediático desde mediados del siglo XX en México.

Por todo lo anterior a principios del siglo XXI el poder de los medios dejó de ser una variable de presión aislada e importante sobre el Estado Mexicano y de reconducción anímica de la sociedad en general, para convertirse ahora en un poder fáctico que forma parte de la columna vertebral del poder para estructurar ideológica y políticamente de forma cotidiana a la sociedad mexicana, especialmente en las grandes ciudades. Dentro de ésta perspectiva, entramos en la fase histórica de vivir bajo el imperio del nuevo poder informal de los medios de difusión colectivos, donde su fuerza fáctica compite permanentemente con el desempeño y las funciones de los otros 3 poderes constitucionales del Estado mexicano , hasta llegar, en ocasiones, al grado de minimizarlos, subordinarlos o disputar con ellos su centralidad y rectoría, para imponer a la colectividad su proyecto de desarrollo social y de vida que fijan las exigencias del mercado desregulado.

Nota
Martínez Álvarez, Jesús Emilio, Discurso de Posicionamiento del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), IV Informe de Gobierno del Presidente Vicente Fox Quesada, Primer Periodo de Sesiones del Segundo Año de Ejercicio de la LIX Legislatura, Palacio Legislativo, México, D.F, 1 de septiembre del 2004, versión estenográfica, páginas 5 y 6.

Imágenes
Imágen cortesía de autor.
3. PRI tachado en graffiti

Javier Esteinou Madrid es Investigador Titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, D.F.

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by: Javier Esteinou Madrid / Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco

When electronic mass information technologies were introduced in Mexico, including radio in 1920 and television in 1950, the ideological power of cultural industries slowly overcame the sphere of control and orientation of the traditional state. Thus, this modern power entered a new period of frenzied growth which quickly overcame the limits of the conventional political and judicial controls created by the Mexican state; it thus developed in a parallel fashion as an independent ideological power that faced the three formal republican powers, the powers that embody the national State (Executive Power, Legislative Power, and the Judicial Power). In some cases, it even reformulated or substituted these powers.

In this historical moment, one can recognize that in the midst of the 20th century, the Mexican State was constituted by 3 formal powers: the Executive Power, the Legislative Power, and the Judicial Power. At the beginning of the 21st century, however, one recognizes that in real terms, the Mexican state is constituted by 4 powers: 3 formal and traditional powers, the Executive Power, the Legislative Power, the Judicial Power, and another, recent factual power, the new Media Power[a]. This last power, with increasing frequency, both silently and before our very eyes, became the Power of Powers, a force which progressively subordinated and pressured the other three constitutional powers of our Nation-State in order to subjugate them to its entrepreneurial and media-infused will; it attempted to impose a project which involves the construction of society, economy, and human beings.

In this manner, one can argue that our struggle for independence resulted in the First Republic; the Juarista reforms brought about the establishment of the Second Republic; the Mexican Revolution built the foundations for the Third Republic in the country[b]; with the establishment of this new Media Power, especially after 1960, our country slowly saw the establishment of a Fourth Republic, which resulted in the new Media Republic of the 21st century, with a resulting political and social mutation. This entity slowly created a country that was culturally opposed to the previous constitutional spirits of our national history; it incorporated a one-dimensional mentality, one that dealt with the functional life of a super-accumulation economic project.

Thus, one can state that from a communications perspective, Mexico used to embody the spirit of the Sentimientos de la Nación of 1800, which sought to establish the Federal Republic in order to give us a new, superior civilizing order on the national level, recognizing a group of new civil rights and the creation of modern, public institutions. In 2000, we stepped into the declaration of the practicality of the feelings of the self-regulated market, ruled by the Invisible Hand of the supply-and-demand law. These forces attempt to consolidate the market model as the one basic rule through which one must live, relate, communicate, and envision the existence of the community.

Thus, the first 3 National Republics emerged through historical necessities that received consent from a national majority, allowing them to give a balanced and structural form to the social governance process in Mexico. These processes also allowed for the growth and establishment of a diverse group of collective historical processes, which included socio-political participation which sought the creation of counterweights to the public powers, thus allowing for the country to be governed harmonically. In contrast, the 4th Media Republic emerged through the strong technological revolution which took place in the communications arena of our country, through the formation of electronic communications monopolies, through the concentration of huge power quotas in the cultural industries on the communications level, through the incapacity of the Mexican State to impose a fair judicial order to the savage media powers, and finally, through the one-directional necessity of amplifying the requirements of the market in the ideological sphere of our society on a broad scale.

In this manner, the construction of the 3 previous Republics served as a democratic advance which brought about the establishment of the collective functioning of Mexican society under the three differentiated, autonomous, and complementary federal powers. In contrast, the creation of the 4th Media Republic is not a democratic advance, it is a fierce imposition of a new factual and “self-regulated” power, one that even qualifies as savage, which fights within the field of action and influence of the three other public, constitutionally-established powers. In other words, this is a new, independent, macro-power, one that intervenes in growing and significant ways with the dynamics and debates around the structuring, conducting, distribution, and exploitation of the nation.

In this way, during the 20th century, the Mexican State jealously guarded the networks of its traditional power, ensuring that these webs would not be weakened, fostering the bureaucratization of worker syndicates, the seduction of dissident intellectuals, the control of farmer insurrections, the manipulation of popular mobilizations, the channeling of student protests, the co-opting of bureaucratic discontent, even the repression of popular movements and more. Paradoxically, the Mexican state was not aware that the real power that was building itself and consolidating within its midst did not lie in the old interactions of opposition-based social movements; this new power was growing within the advancements of the technological revolutions that lead to the establishment of a privatized, commercial-market model of radio and television in our country. Thus, even as the Partido Revolucionario Institucional [The Institutional Revolutionary Party, or PRI] built a network of corporate power for over 70 years in order to rule over Mexican society, a parallel power network was growing, developing the foundations of the First Great Ideological Power in the history of modern Mexico, a power that wrote an alternative mental and political history of our society: the Media Power.

Thus, we see the emergence of the 4th Media Republic in Mexico through the incorporation of electronic, mass media into the basic structure of the Mexican State. This entity was transformed substantially in order to slowly exhibit the characteristics of a Media state, which is the one that operates on an everyday level in the national modernity phase. Thus, the political-ideological exercise of everyday power was mediated by the concrete actions of the Media State as far back as the middle of the twentieth century in Mexico.

Because of all of the above, in the beginning of the 21st century, the power of the media stopped being an isolated and important pressure variable over the Mexican State; it stopped being a catalyst of feelings and states of mind of society in general. Instead, it became a factual power which belongs to the very vertebrae of power, allowing it to politically and ideologically structure Mexican society in the realm of the everyday, particularly in large cities. From this perspective, we are entering a new historical phase, one in which we live under the empire of the new informal power of collective mass media, where this factual force permanently competes with the development and function of the three other constitutional powers of the Mexican State. At times, this new power can minimize, subordinate, or threaten its domains and centrality, allowing the new power to impose a project upon the community at large. This project consists of a social development and life that is set by the demands of an unregulated market.

Notes
Poder Mediático in the original Spanish. [Translator’s note.]
Martínez Álvarez, Jesús Emilio, Positioning Speech of the Partido Verde Ecologista de México (PVEM), 4th State of the Union Speech by President Vicente Fox Quesada, First Period of Sessions of the Second Year of Legislature LIX, Legislative Palace, Mexico, Mexico City, September 1, 2004, Stenographical Version, 5-6. [Original: Discurso de Posicionamiento del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), IV Informe de Gobierno del Presidente Vicente Fox Quesada, Primer Periodo de Sesiones del Segundo Año de Ejercicio de la LIX Legislatura, Palacio Legislativo, México, D.F, 1 de septiembre del 2004, versión estenográfica, páginas 5 y 6.]

Image Credits: (located in primary Spanish text)
Images 1 and 2 provided by author.
3. PRI written over with graffiti

Author: Javier Esteinou Madrid is a Researcher in the Department of Education and Communication in the Universidad Autónoma Metropolitana [the Metropolitan Autonomous University], Unidad Xochimilco, Mexico, Mexico City.

Translator: Alberto McKelligan Hernandez is a Ph.D. Student in Art History at the City University of New York (CUNY).




La semiótica de la televisión en América Latina: problemáticas y perspectivas metodológicas

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por: Alfredo Cid Jurado / Tecnológico de Monterrey, Campus Mexico City

Marta Susana y Cristina en El Show de Cristina

Marta Susana y Cristina en “El Show de Cristina”

La semiótica aplicada al estudio de la televisión representa cada vez más un recurso a disposición de los analistas del medio en América Latina. Un recuento veloz nos muestra su incremento como consecuencia directa de la evolución del medio a partir de los estudios que provienen fundamentalmente de la Europa mediterránea (España, Italia y Francia). Desde sus inicios, la televisión en América Latina ha desarrollado una intensa producción televisiva que ha permitido madurar algunos géneros como las telenovelas (soap opera), algún tipo de comedia situacional, los talk shows, los programas musicales, por citar los más importantes. Dicha producción viene aparejada con su explicación teórica y con los instrumentos metodológicos para analizarla.

En la década de los 80´s aparecen diversos trabajos semioticos que muestran la preocupación por describir la independencia que la televisión empieza a mostrar con respecto al cine y a los otros medios de comunicación que le habían servido de base; la prensa y la radio. Inicia así a trazar su propio camino como sistema semiótico. Hasta ese momento, el lenguaje utilizado reproduce una herencia directa de la radio (los géneros en los programas, los formatos en la programación, el empleo de la musicalización), la radio (la presentación de la información inmediata) y del cine (el lenguaje audiovisual y los recursos propiamente cinematográficos en la producción).

Contemporáneamente a la maduración que adquiere en cuanto lenguaje se empieza a observar un distanciamiento paulatino de las estructuras creadas hasta ese momento, es entonces posible hablar de paleotelevisión, que de acuerdo con Umberto Eco se trata de una televisión de formatos definidos, géneros más o menos estables que tiende a definir un lenguaje televisivo para dar las noticias, para producir una ficción, etc. Con el surgimiento de la neotelevisión el lenguaje se transforma, surgen los géneros híbridos, los formatos adquieren mayor dinamismo y flexibilidad.

Por otro lado será la televisión que preste recursos al cine. A partir de estos cambios surgen una serie de conceptos que la semiótica puede ofrecer como instrumentos de análisis, rebasando la dicotomía cuantitativo/cualitativo. La amplia difusión metodológica del denominado pacto comunicativo permite extender al estudio de audiencias las posibilidades de seccionar un programa y analizarlo desde su proceso de ideación, su puesta en escena para prever la recepción por parte del espectador televisivo. El pacto será el resultado de la neotelevisión ya que cada emisión puede saber cuál es el espectador modelo que espera y al cual le encomienda tareas específicas; que van de la aceptación de la verosimilitud, el contrato de confianza y la aplicación de la competencia adecuada para comprender al programa.

Al enumerar una serie de factores que han determinado el desarrollo de la semiótica televisiva como herramienta para la comprensión del lenguaje televisivo, tenemos por un lado, la creciente demanda por parte de las televisoras para acceder a instrumentos críticos que permitan conocer el comportamiento de la programación en relación con su público, y al mismo tiempo, capaces de complementar los tradicionales estudios de audiencia. Aunado al anterior, se encuentra la búsqueda continua para fijar criterios, más o menos compartidos, con los cuales determinar la calidad de un programa televisivo en fase de preparación, producción y puesta al aire.

Don Francisco de Sábado Gigante

Don Francisco de “Sábado Gigante”

El ejercicio valorativo de la producción televisiva forma parte del trabajo pedagógico de las universidades que preparan expertos capaces de realizar las tareas de evaluación como parte de una tarea profesional.

Un recuento veloz sobre la contribución de los estudios semióticos aplicados a la televisión nos permite comprender también, además de su campo de acción, el tipo de análisis requerido que deriva de problemáticas específicas. La mayoría de ellas tiene que ver directamente con la lucha por las audiencias; la televisión generalista en contraposición a la temática, la televisión abierta versus la televisión por cable, etc.

Hemos elegido tres casos que nos permiten apreciar la aplicación de los instrumentos semióticos y los resultados que ofrecen; tenemos la serialidad, el humor, y la creación de identidad, cada uno de ellos muestra diversos grados de complejidad.

La serialidad es un problema ampliamente tratado en la década de los 80’s y aún vigente cuando se enfrenta a la necesidad de una solución para un programa con alto índice de audiencia y que merece, por diversos criterios, permanecer al aire. Se trata, en términos operativos, del estudio de la serialización, que se presenta de manera distinta para cada género. La solución de las “temporadas” no aplica para la estructura narrativa que asume por ejemplo la telenovela, la cual pasa de un número finito de capítulos a un número mayor. Precisamente, el caso de la telenovela requiere, para esta situación, del conocimiento de su estructura, de sus componentes figurativos en una primera instancia, lo que incluye a los personajes y sus roles, que deben corresponder a la historia narrada capaz de enfrentar el problema de las tramas. Los modos con los cuales cada personaje contará su historia deben obedecer a las formas estructuradas del género pues cambios radicales romperán el pacto establecido entre la producción televisiva y su espectador.

Otro ejemplo importante del trabajo de la semiótica se observa en el estudio del mecanismo del humor. La diferencia entre el humor y la tragedia radica en el carácter determinado por la cultura de pertenencia del primero y la comprensión universal del segundo, según observaba Umberto Eco. Una semiótica del humor televisivo debe poner atención en su construcción a partir de los dos caminos disponibles: el humor visual y el humor lingüístico. La estructura básica de la construcción del humor reconoce algunos mecanismos generales que aplican para ambos aunque de ellos se deriven usos distintos como lo muestra el caso de “El chavo del 8”. De este modo el humor puede trascender el ámbito de los programas de entretenimiento para insertarse de manera activa en una contienda política (el caso de las recientes elecciones en México y Venezuela) o como instrumento eficaz en la publicad televisiva (como sucede en Argentina).

Los vecinos de El Chavo del 8

Los vecinos de “El Chavo del 8″

Por último, una tarea asignada a la semiótica en su capacidad de describir el carácter ideológico de la estructuración del significado presente en cada programa que es emitido por una red en español, consiste en observar la construcción de identidades que acomunan diversos aspectos como son la historia compartida; los hábitos musicales, culinarios, deportivos, etc. y que permiten integrar ideológicamente al mundo hispanohablante. Precisamente los talk show adquieren un valor unificante en casos como el de “Cristina”.

Hemos querido presentar solamente tres tipos de tareas que la semiótica de la televisión debe enfrentar como retos para responder a las demandas sobre el estudio profundo del rol social que juega la televisión en el mundo de habla hispana. Seguramente la visión tradicional de una semiótica estructural es trascendida por su capacidad de describir los procesos en fases distintas y ver como cada emisión televisiva es capaz de prever a su consumidor, pero al mismo tiempo reproduce la cultura que la genera y de qué manera participa en la conservación de su propia memoria colectiva.

Imágenes
1. Marta Susana y Cristina en “El Show de Cristina”
2. Don Francisco de “Sábado Gigante”
3. Los vecinos de “El Chavo del 8″

Alfredo Cid Jurado es profesor en el Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México.

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by: Alfredo Cid Jurado / Tecnológico de Monterrey, Campus Mexico City

Semiotics, applied to the study of television, increasingly represents a resource for analysts of this medium in Latin America. A quick overview shows us that this increasing interest is a direct consequence of the medium’s evolution, starting with the studies that have primarily come out of the Mediterranean countries in Europe, i.e. Spain, Italy and France. Since the dawn of television in Latin America there has been some intense television production which has allowed some genres to mature, such as soap operas, some types of situational comedies, talk shows, and music programs, to mention the most important ones. In order to analyze it, one must recognize how this production is inextricably tied to its theoretical explanation and methodological instruments.

During the 80s, diverse semiotic studies showed a preoccupation for describing the independence that television has begun to show with respect to cinema and other mediums of communication that have served as its major influences. This is how TV began to carve out its own path as a semiotic system. Until now, the language used in studying television has reproduced a direct inheritance from radio, in terms of the genres of its programs, the programming formats, the use of music, etc. Radio has been influential in terms of its presentation of immediate information; and cinema has played a part considering the audio-visual language and the distinct cinematographic resources used during production.

In conjunction with the maturity that television studies have acquired in terms of their language, one begins to observe a noticeable distance from the narrative structures created until now. Today, one may speak of a paleo-television that, according to Umberto Eco, deals with television in distinct formats. These are more or less established genres which tend to define a TV language for delivering the news, for creating fiction, etc. With the rise of the soap opera, the language is transformed and hybrid genres emerge. Moreover, formats become more dynamic and flexible.

On the other hand, television will even lend resources to cinema. Starting with those changes, a series of concepts surface, concepts that semiotics can offer as analytical instruments which can overcome the dichotomy between qualitative and quantitative analysis. The wide methodological diffusion of the so-called “communicative pact” can extend to audience studies the possibilities of dissecting a program and analyzing it from its original idea and its setting. This would allow one to predict its reception on the part of the TV viewer. The pact will be the result of neo-television, as each broadcast would address a foreseen model spectator from whom it would elicit certain kinds of engagement. This process is an agreement that goes along with the suspension of disbelief, a trust contract, and the application of adequate competence in order to understand the program.

By enumerating a series of factors that have determined the development of television semiotics as a tool to comprehend television language, we have, on one hand, the growing demand on the part of television networks to provide critical instruments that allow one to know the performance of the programming in relation to its audience, and, at the same time, ones that are capable of complimenting traditional audience studies. In addition to the aforementioned features, one finds the continual search for establishing criteria, more or less shared, with which to determine the quality of a TV program in its phases of preparation, production and when it is on the air.

The worthwhile exercise of TV production forms part of the pedagogical work of the universities that prepare expert producers who are capable of assessing their own work as part of their profession.

A quick glance over the contribution of applied semiotics to the television allows us to understand also the type of analysis required for specific problems. The majority of them have to do directly with the struggle to attract audiences, mass-audience (televisión generalista) versus niche audiences, broadcast television versus cable television, etc.

We have elected three cases that allow us to appreciate the application of semiotic instruments and the results they offer. These are seriality, humor, and identity creation. Each one of them shows diverse degrees of complexity.

Seriality is a problem that was widely dealt with in the 80s and is still alive today. This is especially important when one must confront the need for a solution for a program with a high audience index and one that deserves to stay on the air because of diverse criteria. In terms of operation, it (tv semiotics) deals with the study of serialization whereby each genre is presented in a distinct manner. The solution of the “seasons” does not apply to the narrative structure that assumes, for example, the soap opera which passes from a finite number of chapters to X number of episodes. Precisely, the case of the soap opera, requires, from the first instance, knowledge of its structure and its figurative components which include characters and their roles that should correspond to the narrative history. These roles should also be navigate complexities of plot. The manner by which each character tells his or her story should obey the structural forms of the genre because radical changes would break the established pact between the television production and its audience.

Another important example of semiotic investigation is observed in the study of the humor mechanism. The difference between humor and tragedy is found in the elements determined by the culture belonging to the first and the universal understanding of the second, as Eco observed. A Semiotic study of television humor should pay attention to its construction beginning with the available means: visual humor and linguistic humor. The basic structure of the construction of humor recognizes some general mechanisms that apply to both even though from them distinct uses are derived as in, for example, the case with El Chavo del 8. This way, humor can transcend the range of programs for entertainment in order to place itself in an active way in a program with political content (recall the recent elections in Mexico and Venezuela) or as an efficient instrument for television publicity, as is the case is in Argentina.

Finally, an assigned task for semiotics, in its capacity for describing the ideological character of the structuring of the present meaning in each program transmitted by a network in Spanish, consists in observing the construction of identities that gather diverse aspects, such as a shared history, the musical elements, cooking shows, sports, etc, and that is able to integrate the Spanish-speaking world in terms of ideology. Talk shows, in particular, acquired a unifying worth in cases such as that of Cristina.

We have wanted to present only three types of tasks that television semiotics should confront as a challenge to respond to the demands for a deeper study of the social role that television plays in the Spanish speaking world. Certainly, a traditional vision of structural semiotics is transcended by its capacity for describing the processes in distinct phases and: 1) seeing how each television broadcast is capable of predicting its consumer; 2) recognizing how each television broadcast also reproduces the very culture that generates such a consumer; and 3) questioning how each television broadcast participates in the conservation of its own culture’s collective memory.

Image Credits: (located in primary Spanish text)
1. Marta Susana and Cristina on El Show de Cristina
2. Don Francisco host of Sábado Gigante
3. The neighbors of El Chavo del 8

Author: Alfredo Cid Jurado is a professor at the Tec de Monterry, Mexico City.

Translator: Clark Murray is a professor at the Tec de Monterry, Mexico City.




La telenovela mexicana en el ciberespacio

por: Claudia Benassini Félix / Tecnológico de Monterrey, State of Mexico

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Los actores de Senda Prohibida

Los actores de “Senda Prohibida”

La telenovela mexicana es uno de los productos más exitosos de la televisión nacional. Desde 1958, año en que se inician las transmisiones de Senda Prohibida, el género fue posicionándose entre las audiencias nacionales. De aquí su inclusión gradual en la programación que desde sus comienzos ofrece la Spanish Internacional Network a partir de 1962, y que catorce años más adelante se convertiría en la Cadena Univisión. Y de ahí su inclusión en la oferta programática que Televisa — entonces Telesistema Mexicano — exportó a otros países vía Protele, empresa fundada por Emilio Azcárraga Vidaurreta para vender las producciones mexicanas a las televisoras extranjeras. En consecuencia, de manera gradual el género fue conquistando a las audiencias más allá de las fronteras nacionales.

Por tanto, tampoco fue casual que en 1988, cuando Televisa incursionó nuevamente en el mercado europeo a través de España y el sistema Galavisión[i], la telenovela fue incluida como parte de la programación. Y fue a través de Quinceañera, la telenovela mexicana entonces más popular en nuestro país, que las audiencias europeas, comenzando por las españolas, comenzaron a relacionarse con el género. De manera casi paralela, los logros continuaron en otros países, sobre todo los ubicados en la zona oriental del continente[ii]. De hecho, estos logros ocuparon espacios importantes en los espacios destinados al espectáculo en la prensa, radio y televisión nacionales e internacionales.

Victoria Ruffo de La Madrastra

Victoria Ruffo de “La Madrastra”

En este proceso, las producciones mexicanas han enfrentado a la competencia de otros países. Primero, Venezuela y Brasil; más adelante Colombia y Argentina; más recientemente, otros países que han incorporado el género a su oferta programática, en buena medida por la aceptación que ha tenido entre las audiencias, como España. Adicionalmente, si bien en sus inicios la telenovela mexicana fue producida por Televisa, en este momento se enfrenta a la competencia de Televisión Azteca, empresa que desde 1996 ingresó al género con producciones como Mirada de mujer, con las que ha buscado incursionar en el mercado internacional[iii]. Asimismo, en el contexto de la producción nacional y de la competencia entre países, es importante considerar que la telenovela mexicana ha pasado por altibajos, identificables por los estudiosos del género, la crítica especializada y las propias audiencias[iv].

Este panorama descrito apretadamente da cuenta de los espacios conquistados por la telenovela mexicana y del crecimiento de sus audiencias, cuantitativa y cualitativamente hablando. Es difícil hacer un estimado real del número de televidentes que cotidianamente se exponen al género; sin embargo, los estudios realizados por investigadores del tema dan cuenta de los procesos a través de los cuales las audiencias televisivas — y por tanto de la telenovela — se apropian de los contenidos del medio y los incorporan a sus prácticas cotidianas. Como muestra, basta ver el crecimiento de los espacios en Internet dedicados el tema, la mayoría diseñados y actualizados por sus aficionados[v]. El movimiento se inició en 1976, cuando la venezolana Jolette Nicholson, apoyada por el ruso Alexander Zhukov, lanzó al ciberespacio su página “Telenovelas-Internet”, en el que reconocía su afición por la telenovela mexicana[vi] y su interés por intercambiar materiales y opiniones con otros ciberaficionados.

Los actores de Rebelde

Los actores de “Rebelde”

Rápidamente el ejemplo de Jolette tuvo sus seguidores, como el mexicano Juan Carlos Alvarado y la chilena María Elena Venant, el español “Moisés”, el portorriqueño Rafael Ochoteco y muchos más ciberaficionados a la telenovela mexicana, ubicados en diversas partes del mundo[vii]. Más recientemente, las opciones abiertas por la blogósfera han incrementado los espacios[viii]. Asimismo, las consideradas “escenas importantes” del género –finales, entradas, temas musicales etc.- han comenzado a subirse a YouTube y pueden observarse y comentarse por los interesados.

Cabe señalar que cada vez resulta más complicado encontrar espacios dedicados específicamente a la telenovela mexicana, puesto que la internacionalización del género ha propiciado que los ciberaficionados se vuelquen en sus preferencias, más allá de sus orígenes. Aproximarse a la indagación, la exploración y la investigación de este espacio constituye una opción que da cuenta de una nueva modalidad de apropiación del género que da cuenta del interés de sus aficionados, mismo que se traduce en procesos tan diversos que van desde la construcción de espacios propios hasta el debate y la polémica sobre el tema. Adicionalmente, adentrarse en este ámbito supone utilizar metodologías tan variadas como la etnografía, el análisis conversacional y la etnometodología entre otras. Un campo, en suma, sobre el que todavía queda mucho por investigar.

Notas
Una primera incursión fue en 1975, básicamente a través de programas informativos. Sin embargo, en ese momento la aceptación de la programación mexicana en España fue mínima. En consecuencia, las oficinas de Televisa España se mantuvieron más bien como una suerte de corresponsalía informativa. La segunda incursión, en 1988 — a la que hacemos referencia–, se produjo en el contextoy del de la era de los satélites y de la televisión de paga.
Este proceso se inició a finales de 1989, en el contexto de la apertura regional iniciada por la entonces Unión Soviética durante el régimen de Mijail Gorbachov.
Sin embargo, revisiones periódicas a la programación de diversas televisoras latinoamericanas y europeas da cuenta de que las telenovelas de Televisa tienen más aceptación que las de TV Azteca.
En este momento, la crítica central es la poca presencia de argumentos originales. Si bien la telenovela mexicana continúa posicionada como uno de los géneros favoritos entre las audiencias nacionales e internacionales, se reconoce que sus argumentos son remakes de producciones locales exitosas, como Vivir un poco (1985), que veinte años después se convirtió en La Madrastra, o Rubí (1964), cuya nueva versión llegó a la pantalla casera cuatro décadas más tarde. Asimismo, Mirada de mujer fue primera una exitosa telenovela en Colombia, igual que Rebelde lo fue en Argentina.
Nos referimos específicamente a los espacios de aficionados que circulan a través de la red y no a las páginas institucionales diseñadas y mantenidas por las televisoras. También nos referimos en particular a los espacios destinados a discutir la telenovela mexicana.
Desde hace casi siete años, Jolette trabaja para Univisión y su sitio pionero Telenovelas-Internet.com fue absorbido por la televisora.
Por ejemplo, los sitios Telenovelas del Momento, Telenovelas online, en los que se da cuenta de otros muchos espacios dedicados al género.
Por ejemplo, La Coctelera/Rebelde, Las Telenovelas Mexicanas en EUA, entre muchas opciones.

“Comunidades virtuales: ¿espacios de convivencia pacífica?”, en Dia-logos de la Comunicación núm. 59-60, FELAFACS, Lima.

“Formación de comunidades virtuales a través de la televisión” en ISLAS, Octavio y Fernando GUTIERREZ (coord.) Internet: el medio inteligente, 2000, Edit. CECSA.

“El papel de la telenovela latinoamericana en la formación de comunidades virtuales: propuestas para su abordaje”, en Signo y Pensamiento núm. 36, 2000, Facultad de Comunicación y Lenguaje, Pontificia Universidad Javeriana, Santa Fe de Bogotá.

Imágenes
1. Los actores de “Senda Prohibida”
2. Victoria Ruffo de “La Madrastra”
3. Los actores de “Rebelde”

Claudia Benassini Félix es investigadora asociada, Cátedra de Investigación en Comunicación Estratégica y Cibercultura, ITESM Campus Estado de México.

Favor de comentar.




by: Claudia Benassini Félix / Tecnológico de Monterrey, State of Mexico

Telenovelas represent one of the most successful products to emerge from Mexico’s television industry. The genre positioned itself as an important alternative for audiences since 1958, when Senda Prohibida [Forbidden Path] was broadcasted. Thus, it was gradually incorporated into the programming offered by Spanish International Network from 1962 onwards; fourteen years later this entity would become Cadena Univisión. Therefore, it was included among the various programs exported by Televisa, then known as Telesistema Mexicano. The corporation exported the genre through Protele, a company created by Emilio Azcárraga to sell Mexican productions to foreign networks and television stations. Consequently, this genre slowly conquered foreign audiences.

Thus, it is not surprising that in 1988, when Televisa once again ventured into the European market through Spain and the Galavision system,[i] telenovelas were part of the overall programming. European audiences (particularly those from Spain) first began relating to this genre through Quinceañera [Fifteen-year old girl]. At the same time, Televisa achieved success in other countries, particularly those located in the Eastern part of the continent.[ii]

Throughout this process, Mexican productions have faced competition from other countries. First, Venezuela and Brazil; later on, Colombia and Argentina. More recently, other countries have incorporated the genre in their programming, mostly because of the positive response from audiences; Spanish television production exemplifies this model. Additionally, even though Mexican telenovelas were initially produced by Televisa, this corporation now faces competition from Televisión Azteca. The latter entered the playing field through productions such as Mirada de Mujer [A Woman’s Gaze]; it later entered the international market with the same product.[iii] Moreover, one must note that Mexican telenovelas have gone through various setbacks, identified by various scholars devoted to the genre, specialized critics, and audiences themselves.[iv]

This cursory overview describes the spaces conquered by Mexican telenovelas, even as it details the growth of audiences in a quantitative and qualitative fashion. It is difficult to determine the real number of television viewers that are regularly exposed to this genre. Nevertheless, researchers have noted how television audiences — and hence, telenovela viewers — appropriate the contents of the medium and incorporate them in their everyday practices. One can note the various internet sites devoted to the genre, most of them designed and updated by fans.[v] This process began in 1976, when Jolette Nicholson launched her cyberspace site, “Telenovelas-Internet” with the help of Alexander Zhukov from Russia. Through this site, she noted her devotion to Mexican telenovelas, and her wish to exchange materials and opinions with other cyberfans.[vi]

Jolette’s example was quickly followed by people such as Juan Carlos Alvarado (Mexico) and María Elenba Venant (Chile), “Moisés” (Spain), and Rafael Ochoteco (Puerto Rico); various other Mexican telenovela cyberfans also participated in this process.[vii] More recently, the options made available by the blogosphere have multiplied these sites.[viii] Moreover, the “most important scenes” from the genre — opening credits, endings, musical themes, and more — are being uploaded into YouTube, so that all those who are interested can watch them.

One must note that it is becoming increasingly difficult to find sites specifically devoted to Mexican telenovelas, as the internationalization of the genre has altered the tastes and preferences of cyberfans, regardless of their country of origin. As one investigates, explores, and researches this space, one must note a new genre appropriation modality, one that speaks of the interest from fans, which in turn produces a diverse gamut of processes from these individuals. These processes veer from the construction of their own sites to a number of spirited debates and controversies around the telenovela genre. Additionally, in order to enter this body of knowledge, one must engage in various methodologies, such as ethnography, conversation analysis, and ethnomethodology, among others. In other words, much remains to be done within this field.

Notes
One early example took place in 1975 with news programming. At that moment, however, there was a limited acceptance of Mexican programming in Spain. Consequently, the Televisa España offices were mostly kept as news correspondents. The second attempt, taking place in 1988, was produced within the context and era of satellite and pay-per-view television.
This process began towards the end of 1989, as part of the historical and social processes developing throughout the Soviet Union under Mikhail Gorbachev.
Nevertheless, a periodic overview of programming in Latin American and European networks reveals that telenovelas by Televisa are still more popular than those produced by TV Azteca.
At this moment, a common complaint is the lack of original plots. Even though most people recognize that Mexican telenovelas are popular with national and international audiences, one must recognize that the plots are mostly remakes of successful local productions. For example, Vivir un poco [To Live a Little], from 1985, was later remade as La Madrasta [The Step-Mother]. Other productions include a 1964 telenovela, Rubí, which four decades later was “remade.” Similarly, Mirada de Mujer was first a successful Colombian telenovela, as well as Rebelde [Rebel].
I am specifically referring to the sites built and maintained by fans, not to the various websites designed and maintained by television networks. I am also referring specifically to those sites devoted to discuss Mexican telenovelas.
For over seven years, Jolette has been working for Univisión. Her pioneering website, Telenovelas-Internet.com was absorbed by the television network.
For instance, sites such as Telenovelas del Momento, Telenovelas online, which list various other websites devoted to the genre.
For instance, La Coctelera/Rebelde, Las Telenovelas Mexicanas en EUA, among various other options.

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Image Credits: (located in primary Spanish text)
1. The Cast of Senda Prohibida
2. Victoria Ruffo from La Madrastra
3. The Cast of Rebelde

Author: Claudia Benassini Félix is Associate Researcher, Tec de Monterrey, Campus State of Mexico.

Translator: Alberto McKelligan Hernandez is a Ph.D. Student in Art History at the City University of New York (CUNY).




Região, Raça, e Clase Social: Recepcão de TV na Salvador, Bahia

por: Joe Straubhaar / University of Texas at Austin

(for English, click here)

TV Globo

TV Globo

Os que estudam televisão no Brasil veem a TV Globo, que tem mais que 50 porcento dos telespectadores, como poderosa e hegemônica. Um dos aspetos mais problematicos disso é o tratamente de raça por TV Globo, mostrando poucas pessoas negras ou mixtas na tela num país onde mais que metade da população é negra ou mixta (Araujo 2000). Pesquisadores e ativistas tem criticado isso, mais a discussão de raça na televisão tem sido diminuido por uma ideologia nacional de que Brasil tem uma problema de imobilidade de clase, mais não de racismo. Porem, en entrevistas em Salvador (2004-2005), encontrei pessoas dizendo, “Não vejo tanto a Globo mais porque não vejo pessoas como eu na Globo.”

Um taxista de clase operaria e afrodescendente disse que estava assistindo mais SBT, en vez da Globo. (SBT, o segundo rede nacional, tem como publico alvo a clase media baixa e operaria desde que realizou que não pode concorrer com a Globo para a audiencia geral (Fadul 1993).) Perguntei ao taxista se ele queria dizer que a Globo não tem atores negros suficientes na tela e que SBT tem mais. Ele disse que isso faz parte, mas não parecia comfortable falando explicitamente de raça, bem com alguns outros entrevisatados quando perguntei o que eles queriam dizer com comentarios similares. Foi muito mais facil para eles falarem que as pessoas na TV Globo foram sempre ricos demais, não como as pessoas na realidade. E eles foram capazes de articular um senso de como Rio, onde a maior parte das novelas da Globo são situados, é um lugar bem diferente que Salvador; de que eles são baianos em vez de cariocas.

Paraiso tropical

“Paraiso tropical”

Tres niveis de identidade sairam das entrevistas. Primeiro, muitas pessoas abertamente articularam um senso de diferença de clase social com as pessoas que veem na televisão. Segundo, muitas falaram de um sense de distancia cultural, baseado em geografia cultural, que as pessoas na tela vivem num parte do paîs bem diferente com uma cultura muito diferente (La Pastina 2003). Terceiro, alguns poucos articularam a percepcão de que mais pessoas na tela são brancos do que em Salvador, onde a maioria são afro-brasileiros.

As pessoas que entrevistei tiveram difficudade em pensar suas proprias identidades entre raça e clase. Algo lhes interessem porque são negros ou porque são da clase operária ou pobre? Esta problema reflete a ideologia brasileira do seculo 20 que raça não é uma problema no Brasil de raça mixta, mas que clase é a problema verdadeira (Crook & Johnson 1999). Porém, movimentos contemporáneas de ativistas negras na cultura e política buscam criar mais consciência de raça como um aspeto importante de identidade no Brasil, particularmente na Bahia, onde um numero de bem conhecidos blocos de carnaval tem sido notavalmente afrocentrico nas suas temas, imagems, e discurso desde o começo da decada 1980 (Guerreiro 2000). Encontrei este movimento refletido nas minhas observações e entrevistas em 2005. Eu assisti Fama, um concurso regional e nacional de cantadores na Globo com um grupo de pessoas da Banda Femina Didá, um bloco afrocentrico para mulheres e adolescentes. A cantadora principal do grupo estava concorrendo com sete outros para uma das tres lugares representando o nordeste do Brasil. Somente tres das sete foram afrodescendente, enquanto a maior parte das pessoas na região provavelmente são. Um concorrente negro que as pessoas de Didá chamava de negão e dois brancos ganharam. A cantadora de Didá e uma outra mulher de raça mixta com muita carisma e um voz poderosa foram ambas eliminadas no concurso regional. Quando as outras regiões do Brasil tambem votaram, o fundador da Banda Femina Didá, um musico conhecido como Neguinho da Samba, ficou revoltado com a predominância de nove contadores brancos no total de doze. Ele olhou para mim e disse, “Olhe, professor, ao preconceito que ainda existe neste país,” e saiu da sala.

Uma variedade de forças economicas estructuram posições da audiéncia em termos de clase social, capital econômico, e cultural. Industrias culturais poderosos e muitos outros estruturas sociais reforça os sensos da audiencia em termos de geografia cultural, clase social, genero, ethnia, idade, e religião. A televisão nacional ainda parece poderosa, ainda no começo no seculo XXI, quando a coerénçia das nações parece declinando. O estado nação, onde fica poderoso, ainda tem muitas armas para moldar o discurso de televisão. No Brasil, até recentemente, o estado tem trabalhado duro para diminuir a emfase na raça como um foco de discurso ou atividade political. Por exemplo, o governo militar em 1978 prohibiu á TV Globo de passar a miniseria Roots, porque eles temia que ela ia promover um discurso mais confrontácional sobre raça dos Etados Unidos para o Brasil (minhas entrevistas em Brasília, 1978). Porém, ação individuo ou grupal, como á ação das ativistas musicais afrocentricas na Bahia, tambem constrói e cambia estas forças sobre o tempo, como a leitura crítica da televisão dada pelas ativistas acima reflete.

Vidas opostas

“Vidas opostas”

Em suma, nas minhas entrevistas parece que espaço e “lugar” foram pontos chaves ou niveis de identidade para orientar o consumo dos meios e identidade cultural dos entrevistados. Segundo foi clase social. Raça e etnia é um outro nivel fundamental de identidade, mas o discurso social brasileiro tende a enfatizar a clase social em vez de raça como uma referencia contemporanea de identidade, mesmo que os brasileiros falam abertamente sobre a mixtura de raças na formação histórica das identidades brasileiras. Descobri que os brasileiros também fala sobre região ou “lugar” numa maneira implicitamente informada pelas identidades raciais. Um senso de região se torna uma maneira para falar sobre a raça; pessoas na Salvador falaria das suas diferencias de outros partes e povos do Brasil por falar de ser Baiano em vez de ser prêto, mas eu frequentemente recebeu um sentido distinto eles foram falando de ser prêto, também, usando um vocabulário menos confrontacional.

As vezes é dificil para entrevistados verbalizar que forças formam suas escolhas e ideias. Então levo muito a seria os niveis de identidade que as pessoas articulam diretamente, mas eu acho que nos também temos que inferir outros de aspetos estruturais das suas vidas, tais como a combinação complexa de região, clase e raça no Brasil que me leva a pensar que as pessoas foram as vezes falando sobre raça utilizando a vocabulária de lugar ou região e clase.

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Imagens
1. TV Globo
2. “Paraiso tropical”
3. “Vidas opostas”

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by: Joe Straubhaar / University of Texas at Austin

Most people who study television in Brazil see TV Globo, which has at least a 50 percent share of viewing, as powerful, even hegemonic. One of the most problematic aspects of this has been TV Globo’s treatment of race, showing very few Black or visibly mixed race characters on screen in a country where well over half of the population is Black or mixed race (Araujo 2000). While academics and activists have criticized that, discussion of race on television in Brazil has been muted by a widely accepted national ideology that while Brazil has a problem of class immobility, but not racism. However, in interviews in Salvador, in the largely Afro-Brazilian northeast of Brazil (in 2004-2005), I found that a number of people were saying, “I don’t watch TV Globo so much anymore because I don’t see people like me on Globo.”

A working-class Afro-Brazilian taxi driver said he was increasingly watching SBT, instead of TV Globo. (SBT, the No. 2 national network, has explicitly targeted lower-middle-class and working-class viewers since its management realized it could not compete with Globo for the general audience (Fadul 1993).) I asked the taxi driver if he meant that Globo did not have enough black people on screen and that SBT had more. He said that was part of it, but he seemed uncomfortable talking explicitly about race, as were several others when I asked them what they meant by similar comments. They had a much easier time talking about how the people on TV Globo were always too rich, not like the people they knew. And they were able to articulate a sense of how Rio, where most of TV Globo’s telenovelas and other programming is set, was a very different place than Salvador; that they were Baianos (people from Bahia) as opposed to Cariocas (people from Rio).

Three layers of identity emerged in the interviews. First, many people openly articulated a sense of class difference with the people they saw on television. Second, they are openly aware of cultural distance, based in cultural geography, that those people on screen live in a very different part of the country with a substantially different culture (La Pastina 2003). Third, a few articulated the point that more people on screen were white than in Salvador, where most people are Afro-Brazilian.

People I interviewed had a hard time sorting out their own identities between race and class. Does something interest them because they are black or because they are working class or poor? This reflects 20th-century Brazilian ideology that race is not a problem in mixed-race Brazil, but class is a real problem (Crook & Johnson 1999). However, contemporary Black cultural and political activist movements seek more awareness of race as a layer of identity in Brazil, particularly in Salvador, Bahia, where a number of well known Carnival music groups have been notably Afrocentric in their themes, imagery, and discourse since the early 1980s (Guerreiro 2000). I found this movement reflected in my observation and interviewing in 2005. I watched a TV Globo national singing contest, FAMA (“Fame”), with a group of people at the Banda Femina Didá, an Afro-centric samba group for women. The group’s lead singer was competing with seven others for one of three spots representing northeast Brazil. Only three contestants were Afro-descendent, although most people in the region probably are. One black contestant, whom the Didá people called a negão (handsome black man), and two white people won. The Didá singer and another apparently mixed-race woman who had a lot of charisma and a great voice were both eliminated in the regional contest. As the other regions of Brazil also voted, the founder of Banda Femina Didá, a musician widely known as Neguinho da Samba, became disgusted with the predominance of nine white singers in the winners circle of twelve. He looked at me and said, disgustedly, “Look, Professor, at the bias that is still there in this country,” then walked out of the room.

A variety of economic forces structure people’s positions in terms of class, economic, and cultural capital. Powerful cultural industries and many other social structures reinforce senses of cultural geography, class, gender, ethnicity, age, and religion. National television still seems to be powerful, even at the beginning of the 21st century, when the seeming coherence of nations is breaking down in many ways. The nation-state, where it is strong, still has many tools and levers to shape television discourse. In Brazil, until very recently, the state has worked hard to de-emphasize race as a focus of discourse or political activity. For example, the military government in 1978 prohibited TV Globo from showing the mini-series Roots, because they were afraid it would bring a more confrontational discourse about race from the United States into Brazil (my interviews in Brasília, 1978). However, individual and group agency and action, such as the action of Afro-centric musical activists in Bahia, also construct and change these forces over time, as the reading of television given by the activists above reflects.

Overall, it seemed from my interviews that space and place were key anchoring points for media consumption, and cultural identity. Next was class, the second major layer for Brazilians. Race and ethnicity is clearly another fundamental layer of identity, but Brazilian social discourse tends to emphasize class over race as a contemporary marker of identity, even though Brazilians talk freely about race mixing in the historical formation of Brazilian identities. I found that Brazilians also seem to talk about place in a way that is implicitly informed by racial identities. A sense of place becomes a way to talk about race; informants in Salvador would discuss their differences from other parts and peoples of Brazil by talking about being Baiano (Bahian) rather than being black, but I often got the distinct feeling that they were talking about being black, too, using a less charged vocabulary.

It is sometimes hard for interviewees to verbalize what forces shape their choices. So I take very seriously the levels of identity that people articulate, but I think we also have to infer others from structural aspects of their lives, such as the complex combination of place, class and race in Brazil that leads me to think that people were sometimes talking about race using a vocabulary of place and class.


Araujo, J. Z. (2000). A negação do Brasil: o negro na telenovela brasileira. Sao Paulo, SP, Editora SENAC São Paulo.

Crook, L., & Johnson, R. (Eds.). (1999). Black Brazil: Culture, identity, and social mobilization. Los Angeles: University of California Press.

Fadul, A. (1993). The radio and television environment in Brazil. Unpublished manuscript, University of São Paulo (Brazil), School of Communication and Arts.

Guerreiro, G. (2000). A trama dos tambores [The web of the drums: The afro-pop music of Salvador] (R. J. Straubhaar, Trans.). São Paulo, Brazil: Editora 34.

La Pastina, A. C. (2003). Viewing Brazil: Local Audiences and the Interpretation of the Nation. media in transition 3, MIT, Cambridge, MA.

Image Credits: (located in primary Spanish text)
1. TV Globo logo
2. Paraiso tropical
3. Vidas opostas

Author: Joe Straubhaar is a professor at the University of Texas at Austin.




Comunicación y personas mayores

por: José Hernández Herrerías / Universidad del Valle de México, Campus Tlalpan

(for English, click here)

Viejito

Amo a la fotografía desde hace muchos años y, cámara en ristre, me he dedicado a recorrer el territorio de mi hermosa y extensa Nación, que es México, y he podido conocer todo tipo de sitios… Bosques, llanuras, minas, grutas, mares, lagunas, ríos, montañas, desiertos, pantanos, manglares, atardeceres, amaneceres, zonas arqueológicas, parques y, en fin, creo que todo tipo de lugares… pero lo que más me ha gustado, impresionado y aún emocionado, siempre ha sido, es y será, su GENTE… y, sobretodo, su GENTE GRANDE, como yo les llamo, que no viejos… y al través de esta experiencia directa con la realidad, he alcanzado a comprender que, por lo general, son vistos y tratados, nunca contemplados, como seres que “van de salida”. Se hacen estudios sobre ellos, pero no acerca de ellos… y toda la información es guardada cuidadosamente en gruesos tomos de información estadística que luego sirve para ser concentrada en grandes tratados realizados, por lo general, por gente sabia y conocedora, no lo niego, pero que rara vez va a verlos a su “habitat” natural que muchas veces es la calle, el sub empleo, la marginación aún familiar… y, principalmente el olvido…

Las nuevas generaciones tienen mucha prisa, así lo siento, por colocarse en los lugares que alguna vez a ellos pertenecieron… y ellos, en exigua minoría, se defienden y subsisten realizando todo tipo de faenas y/o tareas de menor envergadura, para poder seguir brindando algún apoyo a esa su siempre amada familia en primer término y a su comunidad en último.

Es por eso, por lo que siempre me pregunto cuando veo convocatorias como la suya pidiendo participación ESCRITA por parte de los interesados: ¿Las fotografías no tendrán ningún valor informativo para ser consideradas? ¿Las imágenes captadas por fotógrafos no hablarán por si mismas? ¿A fuerza resulta menester expresarse solo por escrito? ¿Ninguna imagen tiene la fuerza expresiva suficiente y necesaria para ser considerada comunicativa o comunicante? ¿Ya no es cierto aquello de que una buena imagen dice más que mil palabras?

Gracias a la fotografía podremos, siempre, ver los cambios en la estructura urbana, en las costumbres, en el vestido y podremos ponerle rasgos a los personajes anónimos o trascendentes; jóvenes o “grandes” de cualquier sociedad, siempre en evolución,. Y aunque la imagen fotográfica en si misma no informa, si evidencia, algo que la palabra y los escritos nunca podrán hacer… Ese trabajo se sustenta en el poder de la imagen y parte de ese poder radica en la credibilidad de la fotografía, de la realidad que representa, lo cual surge de la certidumbre de que la cámara no puede mentir…

Toda la fotografía es, en cierto sentido, un reportaje, ya que capta con nitidez la imagen que perciben el objetivo de la cámara y el portentoso ojo humano…

Por todo ello es por lo que, de alguna manera, deseo enfrentar al público con la realidad verdadera de nuestros GRANDES, de esos héroes -anónimos pero unánimes- que nos dieron Patria… que con paciencia e infinito amor nos enseñaron las primeras letras… y lo trato de hacer a través de este foro, manifestando que hoy las auténticas revistas gráficas ya no existen… y los medios existentes no cultivan ya la obra fotográfica propiamente dicha… aspectos con los que estoy completamente en desacuerdo, aunque reconozco que todo ello se debe a las actuales y vigentes leyes del mercado de consumo… pero, por eso mismo, sostengo que la Fotografía sigue teniendo el valor de reflejar la realidad… nos hace reflexionar sobre la gran evolución sufrida por todo en el mendo, por todos los mundos… y en especial el mundo de los “GRANDES”

Sirva todo lo anterior de ejemplo para todas aquellas personas o fotógrafos que quieran analizar, actualmente y en el futuro, la situación de una comunidad, de cualquier comunidad… De una cosa, de cualquier cosa… De una situación, de cualquier tipo de situación… De un tipo de personas, de cualquier tipo de personas…

La vejez es igual que la infancia, solo que con recuerdos en lugar de ilusiones…

Imágenes
Imágen cortesía de autor.

Favor de comentar.



[flashvideo width=”420″ height=”328″ filename=”http://www.flowjournal.org/wp-content/uploads/2007/04/hernandez.flv” returnpage=”http://flowjournal.org/?p=318″ /]



by: José Hernández Herrerías / Universidad del Valle de México, Campus Tlalpan

I’ve always loved photography and with my camera ready to shoot I’ve walked a long way through my beautiful country, Mexico. I also have had the chance to visit all sort of places: woods, mines, seas, caves, lakes, rivers, mountains, deserts, swamps, dusts, dawns, archeological zones, parks, and a lot of other beautiful places. Although what I’ve liked the most from all this places is the touch with its people, and even more, with their Great People, as I call them, not old people. This experience with reality has helped me to understand that these Great People are generally treated as individuals that are on their way to passing away. There are studies regarding grown individuals, but not studies about them and their lives. And all this information is keep in statistical books which feed magnificent documents elaborated generally by wise people… even though these wise people rarelly get the chance to meet their “subjects of study” on a first hand experience, that is in its habitat which is commonly the street, unemployment, and all kind of margination and fundamentally forgetfulness.

The New Generation is always running and in a hurry to get a place that once was occupied by Great People, who fight and try to subsist doing all sort of jobs in order to keep on helping their families first and their community in second place.

This is why when I see invitations like yours to collaborate in a written way that I ask myself: Is it implied then that photographs have no information value? Could it be that images do not speak for themselves? Is it strictly preferable to express our ideas in a written way? Is it possible that there is no image with enough strength and expression so as to be considered communicative? Is it no longer valid that an image says more than a thousand words?

Thank to photography we will always be able to testify to all sorts of changes such as those in urban structure and costumes, and we can also characterize all the relevant actors, both known and unknown, young and old from all sort of societies and always in evolution. Although photographs do not inform, they provide evidence and this is what distinguishes it from the written expression. This work is based on the power and strength of an image which in turn is supported by its credibility and that of the reality captured. All this leads to confirm that a camera will not lie.

Photographs are in a certain way a news report since they capture the images that both the lens of the camera and the human eye see.

For all the stated above, I want to confront people with the true reality of our Great People, those anonimous and solidarious heroes that gave us a Nation, that taught us with patience and love our first words. And I try to accomplish this through this Forum. I can positively say that real graphic magazines do not exist anymore and existing media do not preserve an authentic photographic work. I completely desagree with this situation even though I understand that this is a logical consequence of market laws. But this is also why I believe that photographs still have the powerful attribute of depicting reality, and to make us think about the evolution that all the worlds have gone through, especially the world of the Great People.

Hopefully this[i] will aid to people interested in analyze now and in the future a situation, any situation… a thing, any thing… a person, any kind of person.

Oldness is the same than childhood, except that there are memories instead of illusions.

Note
See the slide show above, between the Spanish-language version of the article and before the English translation.

Image Credits: (located in primary Spanish text)
Images provided by author.




La info-estructura de los 22 portales o sitios ciudadanos de los países

por: Octavio Islas and Arturo Caro / Tecnológico de Monterrey, State of Mexico

(for English, click here)

Map

Introducción

El desarrollo de la economía del conocimiento — en la cual Internet observa un papel central–, ha impuesto profundos cambios en el orden económico mundial. De acuerdo con Neil Postman -quien con Marshall McLuhan son reconocidos como los fundadores de la Media Ecology, Ecología Mediática o “Escuela de Toronto”–, el impacto de toda nueva tecnología no es aditivo sino “ecológico”.[i] Efectivamente, el impacto de Internet en las sociedades contemporáneas es profundo, complejo[ii] e irreversible. De acuerdo con Thomas Friedman, autor del libro La Tierra es plana. Breve historia del mundo globalizado del siglo XXI (2006: 164): “Jamás en la historia del planeta tanta gente ha tenido la posibilidad de buscar por sí misma tanta información acerca de tantos temas o acerca de tanta gente”. Además de la abundante información que hoy es posible consultar a través de Internet, la velocidad en el procesamiento de la información ha registrado notables incrementos. Se estima que a finales de la presente década las computadoras podrían llegar a alcanzar velocidades petaflops, es decir, capacidades para realizar mil billones de operaciones matemáticas por segundo.

El número de usuarios de Internet aumenta cada año. A comienzos de enero de 2007, la World Internet Stats estimaba 1,091,730,861 usuarios de Internet — el 16.8% de la población mundial. La primera tabla, elaborada con base en información de la World Internet Stats, comprende información relativa a la concentración geográfica de los usuarios de Internet en el mundo.

Tabla 1. Usuarios de Internet en el mundo, 2006.
Tabla 1
Fuente: Internet World Stats. Última actualización: 31 diciembre 2006.

El tránsito hacia la sociedad de la información y el conocimiento representa un profundo cambio ecológico en las sociedades, y tomará tiempo. De acuerdo con Alfons Cornella (2002: 2):

“Cambiar hacia la sociedad del conocimiento llevará su tiempo, y para conseguirlo es preciso entender mejor por qué ahora el conocimiento es la clave del crecimiento y la riqueza. Y es preciso que la gente adquiera como valor personal la renovación intelectual; que esto no sea patrimonio de un colectivo, la intelligentsia de la sociedad del conocimiento, sino que sea un valor extendido a todos los niveles de la sociedad”.[iii]

De la tensión creativa entre la cultura de un país -que también comprende su percepción positiva o negativa de lo nuevo, su voluntad o reticencia a innovar, y la disposición más o menos abierta de su estructura política dependerá, según Cornella, (2002:13): “que su sociedad pueda modernizarse mediante el avance tecnológico o, al contrario, se estanque”. Declarar voluntad de cambio para transitar a la sociedad de la información y el conocimiento no es suficiente. La cultura de información es factor clave en la transformación de la economía de la información en sociedad de la información y el conocimiento. De acuerdo con Alfons Cornella (2002:34-35): “un país puede disponer de una potente economía de la información sin que llegue a constituirse en una sociedad de la información (…) y al revés, una sociedad puede estar constituida por ciudadanos y organizaciones informacionalmente cultas sin que ello conlleve automáticamente el surgimiento de una economía de la información”.

El tránsito hacia la sociedad de la información y el conocimiento depende fundamentalmente de dos variables que guardan estrecha relación entre sí: infraestructura e info-estructura. La infraestructura comprende “una red suficientemente dimensionada (es decir, con suficiente ancho de banda), de fácil acceso, barata, abierta a ciudadanos y organizaciones” (Cornella. 2002: 37). La info-estructura “deriva de la idea de que la riqueza de un país con infraestructura no se genera como simple consecuencia de tenerla, sino de usarla, de explotarla. La info-estructura consiste en todo aquello que permite sacar rendimiento de la infraestructura.

El adecuado desarrollo de la info-estructura de un país supone radicales reformas en no pocas instituciones. Algunas de las reformas que propone Cornella son (2002:38): un sistema educativo que tenga por objetivo esencial enseñar a aprender; un sistema ciencia-tecnología que aproveche la capacidad creativa de los ciudadanos y la transforme en nuevos productos y servicios competitivos en mercados mundiales; un sistema legal capaz de responder a los retos que impone la velocidad de desarrollo de las tecnologías; una base de contenidos que haga posible que las actividades de ciudadanos en la era de la información sean más fáciles; un entorno fiscal que facilite el surgimiento y desarrollo del sector información local; una administración que sea ejemplo en el uso eficiente y eficaz de las tecnologías de información.

Análisis de la info-estructura que presentan los 22 portales gubernamentales de los países ubicados en la plataforma continental de América (2006)

El imaginario de las sociedades informacionales –que de acuerdo con Alfons Cornella (2002), sólo es posible concebir con ciudadanos que efectivamente dispongan de una profunda cultura de información-. Aún cuando no pocos gobernantes ya reconocen que del adecuado desarrollo del capital intelectual dependerá la “nueva riqueza de las naciones”, en pocos países hoy es posible advertir que el comportamiento del Estado efectivamente se ajusta al desempeño deseable de todo actor inteligente.[iv] Para no pocos gobiernos la expresividad del Estado digital representa asunto accesorio y secundario. La calidad de la expresividad desplegada en el ciberespacio por el Estado revela cuan honesto es su interés por acceder a la sociedad de la información. La formidable capacidad de las avanzadas tecnologías para transferir información no basta para asegurar que los usuarios recibirán la información que efectivamente necesitan. De acuerdo con Alfons Cornella (2002: 41-42):

“un país puede entrar en la economía de la información mediante un esfuerzo de inversión importante en la creación, adquisición e implementación de sistemas y tecnologías de información, pero eso no es garantía de que, como consecuencia, la sociedad se transforme en una sociedad de la información. Para llegar a ella tiene un papel importante lo que se ha venido a denominar cultura de la información”.

La burocracia acostumbra ignorar las auténticas necesidades de información de la ciudadanía, anteponiendo sus visiones, relatos e intereses. No pocos sitios web y/o portales gubernamentales se apartan del genuino propósito de contribuir al desarrollo de una cultura efectiva informacional en la ciudadanía. Pocos desarrolladores de sistemas de información gubernamental en línea reparan en la importancia de ubicar el desarrollo del sistema en el reconocimiento de necesidades de información cambiantes en el usuario.

En el Proyecto Internet[v] — Cátedra de Comunicaciones Estratégicas y Cibercultura del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, desde 2003 hemos venido realizando estudios comparativos de los contenidos y usabilidad[vi] de sitios web y portales de instituciones gubernamentales en América. En el verano de 2006 decidimos centrar nuestra atención en los “portales ciudadanos”, sitios web desarrollados por instituciones de gobierno que advierten la necesidad de concentrar toda aquella información que facilite al ciudadano el acceso a los principales servicios proporcionados por el Estado, simplificando significativamente los trámites.

El estudio de 2006 fue coordinado por Arturo Caro Islas, egresado de la licenciatura en ciencias de la comunicación en la Universidad de Occidente, en Los Mochis, Sinaloa. La captura y procesamiento de la información fue responsabilidad de Janeth Everastico Bautista (Universidad Autónoma de Guerrero); Carolina Apodaca Prieto (Universidad de Occidente); Blanca Talamantes (Universidad Autónoma de Ciudad Juárez); Josué Enrique Bañuelos Peña (Universidad de Occidente) y Luis Zaragoza (Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente).

En el estudio de 2006 — realizado de junio a agosto del año pasadazo-, decidimos centrar nuestra atención en la información contenida en los principales portales ciudadanos o sitios web que asumen tales funciones informativas, de los gobiernos de veintidós países de nuestra plataforma continental: Canadá, Estados Unidos, México, Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, Venezuela.

Nuestra matriz de usabilidad fue el resultado de integrar los contenidos específicos de cada uno de los portales y sitios web gubernamentales, derivando un total de 50 unidades de contenido. Desde la perspectiva del emisor web, hasta el momento de integrar la información — julio de 2006–, nuestra matriz representaría la estructura de información más completa, pues aglutinaría la suma de unidades de contenido consideradas en todos los portales gubernamentales analizados Las 50 unidades de contenido fueron agrupadas en cuatro ejes temáticos: información que se ofrece en el portal; servicios de información; accesibilidad; seguridad y transparencia. Se añadió un quinto campo para estudiar la eficiencia en respuesta por parte de los webmasters.

Tabla 2

1 Información que ofrece el portal

Este eje temático comprendió las primeras 26 unidades de contenido: idiomas, nombre del presidente o jefe de gobierno, estructura del Estado, información del gobierno, agenda gubernamental, directorio del gobierno, perfil de los funcionarios públicos, programas y acciones del gobierno/ programas sociales, leyes, regulaciones, decretos, gaceta oficial, discursos del presidente o jefe de gobierno, relaciones exteriores, embajadas y consulados, gobierno local, educación, salud, vivienda, economía y negocios, medio ambiente, agricultura, cultura, ciencia y tecnología, deporte, turismo, trabajo, estadísticas, efemérides.

Tabla 3

2 Servicios de información

Este eje temático comprendió las unidades de contenido 27 a 35 de nuestra matriz: trámites, formas y servicios en línea, licitaciones, asistencia legal y jurídica, preguntas frecuentes, glosario de términos, chat y foros, URL, recursos multimedia.

Tabla 4

3 Accesibilidad

Este eje temático comprendió las unidades de contenido 36 a 48 de nuestra matriz: página principal, inicio, portada; mensaje de bienvenida del presidente o jefe de gobierno; visita virtual; públicos -secciones para niños, jóvenes, personas de la tercera edad, discapacitados-; sitios relacionados y sitios de interés; medios de comunicación; buscador; mapa del sitio; sistemas de ayuda; nombre del webmaster; correo; dirección; teléfono/fax.

Tabla 5

4 Seguridad y transparencia

Este eje temático comprendió las unidades de contenido 49 y 50 de nuestra matriz.

Tabla 6

5 Resultados generales

Estos son los resultados que arrojó nuestro estudio. Los portales gubernamentales de Canadá y Chile recibieron una alta calificación (88 y 84, respectivamente). Los portales gubernamentales de siete países recibieron una calificación no aprobatoria: Honduras, Guyana, Guatemala, Costa Rica, Surinam, Belice, Paraguay.

Tabla 7

Conclusión

Los resultados que arrojó nuestro estudio ofrecen una útil radiografía del estado que presenta la marcha de las sociedades informacionales en América, pues permiten identificar el tipo de prioridades informativas en las cuales han reparado los responsables del desarrollo de sitios y portales ciudadanos.

Los resultados del presente estudio fueron remitidos a cada uno de los administradores de los portales analizados.

Notas
Una de las mejores explicaciones sobre el impacto del cambio tecnológico en la economía política de las sociedades — tema medular en la ecología de medios–, corrió a cargo del propio Postman, entonces decano de la Universidad de Nueva York, quien el 27 de marzo de 1998 dictó una de las conferencias magistrales del “Congreso Internacional sobre Nuevas Tecnologías y Persona Humana: Comunicando la fe en el Nuevo Milenio, o NewTech´98”, en Denver, Colorado, Estados Unidos. El título de la conferencia fue: “Five Things We Need to Know About Technological Change” (Cinco cosas que necesitamos conocer aceca del cambio tecnológico). Las cinco tesis son: 1. La cultura siempre paga el precio de la tecnología; 2. Siempre hay ganadores y perdedores en el cambio tecnológico; 3. Toda la tecnología tiene una filosofía; 4. El cambio tecnológico no es aditivo; es ecológico; 5. Los medios de comunicación tienden a convertirse en míticos. Véase: Postman, N. “Five things we need to know about technological change”. Fecha de consulta: 12 de enero de 2007.
La complejidad, nos advierte Marcelo Manucci (2004: 28) “es una palabra problema no una palabra solución (…) La complejidad como un estado que se encuentra en el orden y el caos, concebidos éstos como situaciones extremas, situación que los científicos (matemáticos, en particular), denominan fenómenos al límite del caos. Otra definición general se fundamenta en las teorías de la autoorganización, y la define como una tendencia constante y espontánea de un sistema en la que sus elementos interactúan entre sí y con el entorno, dando lugar a patrones de comportamiento global”, sentido en el cual, precisamente, destacamos la complejidad de Internet.
El texto original consigna las itálicas.
David Osborne y Ted Gaebler figuran entre los primeros analistas digitales que anticiparon que las avanzadas tecnologías de información y comunicaciones asumirían un rol fundamental en la positiva reingeniería del Estado. Al Gore -quien admite ser reconocido como primer ciberestadista-, perfiló las bases del nuevo contrato social sobre el cual bien podría reposar el desarrollo de las sociedades informacionales, en un discurso que dictó el 12 de octubre de 1998, conocido como la “Declaración de la Independencia Digital”. La mayor parte de los programas de e-gobierno en el mundo recuperan las tesis expuestas por Gore en el citado discurso. Fecha de consulta: 7 de noviembre de 2006. Richard Rosecrance fue uno de los primeros analistas que reparó en el advenimiento del “Estado virtual” y las condiciones en las cuales se desarrolla la “nueva gobernanza”.
El Proyecto Internet del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México (ITESM CEM), fue creado en 1995 por iniciativa de académicos, investigadores y estudiantes de la licenciatura en ciencias de la comunicación del ITESM CEM. Entre 1996 y 2000, el Proyecto Internet del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, desarrolló algunos de los principales sitios web del gobierno de México, destacando: Presidencia de la República (1996), PEMEX (1996 y 1998), Cámara de Diputados (1997-2000), Senado de la República (1998).
La palabra usuabilidad, procede del término usability (inglés). Usabilidad nos permite referir el conjunto de técnicas y elementos de medición susceptibles de ser empleados para evaluar la facilidad, rapidez y amigabilidad de determinados productos o servicios. En cuanto a aplicaciones informáticas, de hardware o software, el modelo conceptual de usabilidad responde a necesidades de evaluación de prototipos de diseño centrados en las necesidades del usuario — considerando entre el extenso conjunto posible de prototipos de diseño, páginas web o sistemas de información en línea. Un elemento íntimamente asociado con la usabilidad es la utilidad. En inglés, utilidad + usabilidad se conoce como usefulness.

Castells, M. (1996). The rise of the network society. USA: Blackwell Publishers.

Cornella, A. (2002). Infornomía!com. La gestión inteligente de la información en las organizaciones. España: Deusto.

Osborne, D., y Gaebler, T. (1992). Reinventing government. How the entrepreneurial spirit is transforming the public sector. USA: Addison Wesley.

Rosecrance, R. (1999). The rise of the virtual state. Wealth and power in the coming century. USA: Basic Books.

Imágenes
Imágen cortesía de los autores.

Octavio Islas es director de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), coordinador de los consejos editoriales de la revista web Razón y palabra, y la Revista Mexicana de Comunicación. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Arturo Caro Islas es investigador asociado de la Cátedra de Comunicaciones Estratégicas y Cibercultura del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, y director de organización de la VIII Convención Anual de la Media Ecology Association.

Favor de comentar.




by: Octavio Islas and Arturo Caro / Tecnológico de Monterrey, State of Mexico

Introduction

Development of the knowledge economy — in which the Internet plays a main role — has imposed deep changes in the economic order of the world. According to Neil Postman — who along with Marshall McLuhan are acknowledged as the founders of Media Ecology, Ecology of the Media or “Toronto School”–, the impact of every new technology is not additive but “ecologic.”[i] Indeed, the impact of the Internet in contemporary societies is deep, complex,[ii] and irreversible. According to Thomas Friedman, author of the book The Earth is Flat. A Brief History of the Twentieth First Century (2006: 164): “Never in the history of the planet has many people had this possibility to look up information by themselves about so many subjects, themes or even about so many people.” Aside from the abundant information that is possible to consult on the Internet today, processing speeds of information has noticed important improves. It’s estimated that by the end of the present decade computers will be able to reach petaflops speeds, meaning, they will have capacity to do about a thousand billion mathematical operations every second.

The number of Internet users increases every year. At the beginning of January 2007, World Internet Stats estimated 1,091,730,86 Internet users — 16.8% of the world’s population. The first chart, elaborated based on information of World Internet Stats, comprehends information related to Internet users in the world depending population in geographical regions.

Chart 1. Internet users in the world, 2006.
Chart 1
Source: Internet World Stats. Last updated: December 31, 2006.

The transition to the knowledge and information society, represents a deep ecological chance in societies, and will take time. According to Alfons Cornella (2002: 2):

“To change towards an information society will take its time, and to accomplish that it’s necessary to better understand why now knowledge is the key to growth and wealth. It is also necessary that people acquire as a personal value, intellectual renovation; this shall not be collective heritage, the intelligentsia of knowledge society, but a value extended to all levels of society.”[iii]

From the creative tension amongst a country’s culture — that also comprehends its positive or negative perception of the modern, its choice or not to innovate, and the availability more or less open of its political structure will depend, according to Cornella (2002:13): “that its society can modernize through technological advances or, be stuck.” To declare a will of change to the society of information and knowledge is not enough. An Information Culture is the key player in transforming the economy of information in the society of information and knowledge. According to Alfons Cornella (2002:34-35): “a country can have a powerful information economy without it becoming an information society (…) and backwards, a society can be constituted by citizens and informally cultured organizations without this meaning the born of an information economy.”

Transitioning towards a knowledge and information society fundamentally depends on two variables that keep a close relation in between: infrastructure and infostructure. Infrastructure comprehends “a sufficiently dimensioned network (broadband), of easy access, inexpensive, open to citizenship and organizations” (Cornella 2002: 37). Infostructure “derives from the idea that a country’s infrastructure richness is not generated just as a consequence of having it, but to use it, to exploit it. Infostructure consists in all that allows getting the best utility off infrastructure.”

The adequate development of infostructure in a country supposes radical changes in many institutions. Some of the changes proposed by Cornella (2002:38) are: an educative system that has as an essential objective to teach how to learn; a science-technology system that takes advantage of the creative capacity of the citizenship and transforms it in new products and competitive services in global markets; a legal system capable of responding to the challenges imposed by the velocity to which technologies develop; a content base to ease the activities of citizens in the information era; a fiscal environment that softens the coming and development of a local information sector; an administration that can set an example in the efficient use of information technologies.

Analysis of the Info-Structure presented in the 22 web gateways or citizen targeted government websites of countries located in the continental platform of America (2006)

The imaginary of informational societies — that according to Alfons Cornella (2002), it’s just possible to conceive with citizens that effectively have a deep information culture available. Even when not many governors acknowledge that the “new wealth of nations” will depend on the adequate development of intellectual capital, today is possible to notice in a few countries that the State’s behavior effectively adjusts to the desirable outcome of every intelligent actor.[iv] For many governments the expression of the digital State represents an accessory and a secondary issue. The quality of the expression displayed in cyberspace by the State reveals how honest their interest is to access the information society. The wonderful capacity of advanced technologies to transfer information is not enough to assure that users will get the information the actually need.

Bureaucracy is used to ignore the actual informational needs of the citizenship, therefore putting upfront their own visions and interests. Not few websites and/or governmental web gateways distance themselves from the genuine purpose of contributing to the development of an effective informational culture in citizenship. Very few developers of online governmental information systems take into account the importance of incorporating into the development of such systems the recognition of how the needs of information in users changes.

The Internet Project[v] — Cátedra de Comunicaciones Estratégicas y Cibercultura of Tecnológico de Monterrey Campus Estado de Mexico, has been conducting since 2003 comparative studies of contents and usability[vi] of websites and web gateways of governmental institutes in the American continent. In the summer of 2006 we decided to center our attention on “citizen targeted government websites,” websites developed by government institutes that foresee the need to concentrate all information that eases citizen access to every main service provided by the State, certainly simplifying some actions that had to be done in person at government offices before.

The 2006 study and research were coordinated by Arturo Caro Islas, a Communications graduate from Universidad de Occidente, in Los Mochis, Sinaloa, Mexico. The processing of information was done by Janeth Everastico Bautista (Universidad Autónoma de Guerrero); Carolina Apodaca Prieto (Universidad de Occidente); Blanca Talamantes (Universidad Autónoma de Ciudad Juárez); Josué Enrique Bañuelos Peña (Universidad de Occidente) y Luis Zaragoza (Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente).

In the 2006 study — done from June to August of said year–, we centered our attention in websites with the aforementioned characteristics and from the following countries: Canada, the United States, Mexico, Belize, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Panama, Argentina, Bolivia, Brazil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Peru, Surinam, Uruguay and Venezuela.

Our usability matrix was the result of integrating the specific contents of each and every website and web governmental getaways, deriving in a total 50 units of content. From the perspective of a web emissary, to the moment of integrating the information — July of 2006–, our matrix would represent the structure of the most complete information, because it would conjoin the sum of content units considered in every website analyzed. Those 50 units of content were grouped in 4-themed axis: information offered at the web getaway; information services; accessibility; security and transparency. A fifth one was added for efficiency in contacting the webmasters or those responsible of such websites.

Chart 2

1 Information offered at the web gateway

This theme axis includes the first 26 units of content: languages, president or head of State info, state structure, government information, governmental agenda, government directory, profile of public functionaries, government / social programs, laws and regulations, official gazette / magazine, presidential or head of State speeches, exterior relations and embassies, local government, education, health, housing, business and economy, natural environment, agriculture, culture, science and technology, sports, tourism, jobs, statistics, holidays.

Chart 3

2 Information services

This theme axis includes the units of content located from 27 to 35 in our matrix: applications, forms and online services, service-prior-asking, legal assistance, frequently asked questions, glossary, chat and discussion rooms, URL, multimedia.

Chart 4

3 Accessibility

In this theme axis, the units of content studied were the ones located from number 36 to 48 in our matrix: homepage, welcome message by president or head of state, virtual tour, information targeted to specific audiences (kids, youth, adults, handicapped), links, media, search engine, map, help, webmaster name, e-mail, address, tel./fax.

Chart 5

4 Security and Transparency

This chart includes the units located in the spots 49 and 50 of our matrix.

Chart 6

5 General results

These are the results obtained from our study. The web gateways of Canada and Chile received high ratings (88 and 84, respectively). The web governmental gateways of seven countries received a disapproval rating: Honduras, Guyana, Guatemala, Costa Rica, Surinam, Belize and Paraguay.

Chart 7

Conclusion

The results obtained from our study offer a useful overview of the current status in the development of information societies in America, therefore to allow identifying the kind of information priorities of the webmasters and responsible of said web governmental getaways and websites. The results of this study and research were sent to each and every one of the administrators of the analyzed websites.

Notes
One of the best explanations about the impact of technological change in political economies in societies — a core theme in media ecology–, comes from Postman himself, then dean of NYU, who in march 27, 1998, was a keynote speaker at NewTech’98, in Denver, Colorado, United States. The title of his keynote was: “Five Things We Need to Know About Technological Change”. The five theses are: 1. Culture always pays the price for technology; 2. There are always winners and losers in technological change; 3. Every technology has a philosophy; 4. Technological change is not addictive, it’s ecological; 5. Media outlets end up becoming mythical. Source: Postman, N. “Five things we need to know about technological change”. Website consulted on January 12, 2007.
Complexity, as signaled by Marcelo Manucci (2004: 28) “is a problem word not a solution word (…) Complexity as a state found in order and chaos, conceived as extreme situations, situation that scientists (mathematicians, in particular), denominate phenomena at the limits of chaos. Another general definition is based in theories of self-organization, and is defined as a constant and spontaneous tendency of a system in which its elements interact amongst themselves and with the environment, giving place to patterns of global behavior.” This is the sense in which, precisely, we see the complexity of the Internet. [Editor’s note: translations from English to Spanish were provided by the authors, and subsequently edited for clarity during the production process – jl.]
Emphasis based on the original.
David Osborne and Ted Gaebler were amongst the first digital analysts that foresaw how advanced communication and information Technologies World assume a fundamental role in the positive re-engineering of the State. Al Gore –who admits to be acknowledged as the first cyber-statistic-, profiled the basis of a new social contract over which could reside the development of informational societies, in a speech he gave on October 12, 1998, known as the “Declaration of Digital Independence”. The majority of the e-government programs in the world recover the thesis exposed by Gore in said speech. Website consulted on November 7, 2006. Richard Rosecrance was one of the first analysts who saw the coming of a “virtual State” and the conditions on which such governance would develop.
Proyecto Internet (Internet Project) of Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de Mexico (ITESM CEM), was created on 1995 by an initiative of academics, investigators and students of the Communications major of ITESM CEM. Between 1996 and 2000, the Internet Project of Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de Mexico, developed some of the most important websites of the Mexican government, like: Presidency (1996), [The National Petrolium Industry in Mexico] PEMEX (1996 and 1998), Congress (1997-2000), and Senate (1998).
Usability allows us to determine the group of techniques and elements to size up or study and evaluate the easiness, quickness and the level of user-friendly factors on determined products or services. Talking about hardware or software in the computer world, the model concept for usability answers the evaluation needs of design prototypes centered on the needs of users — considering the vast number of design prototypes, websites or online information services. An intimately related element to usability is utility. Utility plus usability is also known as usefulness.

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Image Credits:
Images provided by authors.

Co-Author: Octavio Islas is Director of the Cátedra de Comunicaciones Estratégicas y Cibercultura del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de Mexico. Also director of ALAIC (Latin-American Association of Communication Investigators), coordinates the editorial boards of Razón y palabra web magazine, and Revista Mexicana de Comunicación. Member of the National System of Investigators (SNI).

Co-Author: Arturo Caro Islas is an associate investigator and researcher of the Cátedra de Comunicaciones Estratégicas y Cibercultura del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de Mexico. Head of coordination of the 8th Annual Convention of the Media Ecology Association.




Xenofobia y Mitos en la Cobertura Televisiva de la Selección Nacional Mexicana

por: Jorge Alberto Calles-Santillana / Universidad de las Américas, Puebla

(for English, click here)

La Federación Mexicana de Fútbol

La Federación Mexicana de Fútbol

En enero de 2003, Ricardo Antonio Lavolpe fue nombrado director técnico de la selección nacional de fútbol, cargo que había dejado vacante Javier Aguirre después de la Copa del Mundo de Corea-Japón. La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) anunció el nombramiento luego de que Luiz Felipe Scolari — quien dirigió a la selección brasileña que se coronó campeona en Corea — y Hugo Sánchez — el mejor jugador mexicano de los últimos 30 años — retiraron sus candidaturas a pesar de haber participado en una primera etapa de entrevistas con los federativos. Pocos días después, Hugo Sánchez emprendió una guerra verbal en contra de Lavolpe argumentando que su carrera había producido resultados pobres. Sin embargo, el enojo de Hugo era producido por la profunda enemistad que él y Ricardo habían desarrollado a finales de los 70s, cuando jugaban, él para la Universidad Nacional y Lavolpe para el Atlante, y que profundizaron cuando, a su regreso de España, Hugo jugó para el América, bajo la dirección de Ricardo.

La cobertura deportiva, especialmente la de la selección nacional de fútbol, ha sido un área de disputa entre las dos cadenas nacionales de televisión más importantes de México, Televisa y Televisión Azteca. El fútbol es el deporte más popular de México y la transmisión de los partidos de la selección nacional genera un ambiente emocional como ninguno otro evento nacional, incluyendo la celebración de El Grito de la Independencia y el informe presidencial. Las televisoras apelan a ese contexto emocional para atraer audiencias, patrocinadores y ganar credibilidad. Televisa es la empresa dueña del equipo América y promueve fuertemente sus intereses al interior de la FMF para favorecer los negocios relacionados con su equipo. Televisión Azteca, por su parte, forma alianzas con grupos políticos opositores a Televisa al interior de la Federación. La selección nacional deviene, por tanto, en objeto de luchas políticas y simbólicas. La designación del técnico nacional, sus convocatorias y resultados han sido por muchos años, arenas de batallas entre las empresas.

Ricardo Antonio Lavolpe

Ricardo Antonio Lavolpe

El período de Ricardo Antonio Lavolpe no fue la excepción, pero tuvo sus particularidades. Lavolpe, argentino de nacimiento y naturalizado mexicano, es ampliamente reconocido en México por ser, quizás, el entrenador activo del medio con mejor conocimiento del juego, sus técnicas, tácticas y estrategias. Sin embargo, también es conocido por su personalidad ruda y su carácter voluble e irascible. En sus ataques iniciales, Hugo Sánchez destacó que la personalidad de Lavolpe era inconveniente para asumir la responsabilidad de dirigir a jóvenes que representarían al país y, sin expresiones xenófobas explícitas, dijo que había “entrenadores mexicanos más capaces que él”. A partir de allí, la época de Lavolpe se vería afectada por expresiones xenófobas, unas veces más obvias que otras, y la discusión sobre el futuro de la selección mexicana quedaría enmarcada por argumentos nacionalistas y xenófobos. Dado que el debate fue iniciado por Sánchez, la discusión reforzaría el mito del papel de los “grandes hombres” en el desarrollo de la historia. Una presuposición presente en el discurso era que la selección no progresaría liderada por un argentino. Tendría que hacerse cargo de ella un mexicano probadamente exitoso, como Hugo. Las diferencias de opinión de las cadenas televisoras no fueron claras en este caso. El discurso nacionalista fue retomado por comentaristas de ambas empresas. En ambos lados, también, algunos comentaristas — los menos — rechazaron las premisas excluyentes del debate.

Por sus resultados, el período de Lavolpe fue de claroscuros. La selección obtuvo importantes éxitos. Consiguió por primera vez Ens. Historia, por ejemplo, ganar un torneo oficial de la FIFA (Copa Confederaciones), ser clasificado como el cuarto mejor equipo del mundo y ser considerado cabeza de serie en sorteo de la Copa del Mundo de Alemania. Sin embargo, también tuvo tropiezos muy fuertes. Su pobre actuación en la primera fase del Mundial, seguida por una rápida eliminación en octavos de final. También fue incapaz de superar a los Estados Unidos en su territorio, en la fase eliminatoria hacia la Copa del Mundo.

Sin embargo, los comentaristas y aficionados se ocuparon mayoritariamente de los fracasos y prestaron poca atención a los éxitos. Tras cada fracaso, Sánchez encendía la mecha del discurso xenofobito y los programas deportivos le hacían eco. En 2005, Lavolpe convocó a Antonio Naelson “Zinha”, jugador de origen brasileño, nacionalizado mexicano, para la fase eliminatoria propiciando que el debate alcanzara su punto álgido. Comentaristas de ambas cadenas expresaron su desacuerdo y echaron a andar encuestas sobre si los jugadores nacionalizados deberían ser convocados o no. La mayoría estuvo en desacuerdo. Asimismo, los noticieros deportivos incluyeron entrevistas callejeras en las que la mayoría de los entrevistados se oponían al desplazamiento de jugadores “mexicanos” por “extranjeros.” Las secciones deportivas de las páginas electrónicas de los diarios nacionales y los blogs deportivos se cargaron de comentarios xenófobos y referencias despectivas a la nacionalidad argentina de Lavolpe. Varios entrenadores mexicanos fueron también entrevistados y sólo unos cuantos rechazaron la xenofobia, destacando Manuel Lapuente al calificar de discriminatoria a cualquier política que excluyera a jugadores nacionalizados.

Hugo Sánchez

Hugo Sánchez

Tras el fracaso de Alemania, la Federación no renovó el contrato a Lavolpe e inició un nuevo proceso para elegir director técnico. Tal como se esperaba, Hugo Sánchez fue escogido a pesar de que su historial como entrenador no es tan bueno como el de jugador y que sus últimos resultados habían sido negativos. El anuncio fue hecho de manera espectacular en ambas cadenas, las que han llamado al período “La Era de Hugo”. Los comentarios en las páginas electrónicas y los blogs están, ahora, cargados de elogios para Sánchez. La mayoría de los aficionados da por sentado que el asenso de Hugo, “el gran hombre”, repercutirá, por necesidad, de manera positiva en la futura actuación de la selección.

Este episodio ilustra cómo la cobertura del fútbol en México no está exenta de valores culturales. En una época en la que las comunidades imaginarias nacionales pierden capacidad de apelación y son sustituidas por múltiples representaciones culturales, las competencias deportivas internacionales adquieren un poder simbólico especial. En México, la cobertura de la selección nacional de fútbol se ha convertido en un evento importante para la recreación del nacionalismo. Pero, como hemos visto aquí, el potencial semántico de los discursos a través de los que la identidad nacional es construida puede conducir a las audiencias a confundir nacionalismo con chauvinismo y a desarrollar actitudes y conductas discriminatorias. En los últimos cuatro años, la designación de un director técnico argentino de nacimiento, de personalidad ruda e irascible, motivó manifestaciones xenófobas entre los miembros de la comunidad futbolística y los aficionados y reforzó mitos que por mucho tiempo han formado parte de la cultura mexicana y, particularmente, de la cultura política.

El asunto reclama la reflexión de los profesionales de los medios y la comunidad académica.

Imágenes
1. La Federación Mexicana de Fútbol
2. Ricardo Antonio Lavolpe
3. Hugo Sánchez

Jorge Alberto Calles-Santillana es profesor en la Universidad de las Américas, Puebla.

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by: Jorge Alberto Calles-Santillana / Universidad de las Américas, Puebla

In January, 2003, Ricardo Antonio Lavolpe was appointed as the head coach of the Mexican national soccer team, filling the vacancy left by Javier Aguirre after the World Cup in Korea-Japan. The Mexican Soccer Federation (FMF because of its initials in Spanish) made the anouncement after Luiz Felipe Scolari — who served as the head coach of Brazil, the world champion — and Hugo Sánchez — the most important and famous Mexican player in the last 30 years — withdrew their candidacies even though both had interviewed with the searching committee, in the first stage of the process. A few days later, Hugo Sánchez launched a verbal war against Lavolpe claiming his career as a coach had produced poor results. However, Sánchez’s anger stemmed from an ancient animosity he and Lavolpe had developed in the late 70s, when Hugo played for the National University and Lavolpe for Atlante, and deepened when their paths coincided again in América [a Mexican team], Sánchez as a player and Lavolpe as a coach.

The broadcasting of sports, especially of the national soccer team, has been a field of disputes between the two largest and most important television networks in Mexico, Televisa and Television Azteca. Since soccer is the most popular sport in Mexico, its broadcasting develops a unique emotional appeal as no other national event, including the celebration of El Grito de la Independencia and the annual presidential speech on the state of the nation. Both networks take advantage of that emotional environment to attract audiences, sponsors, and build credibility. Televisa owns América, one of the most popular teams in the national league, and promotes its interests within the FMF in order to propel its América-centered bisinesses. Television Azteca, on the other hand, aligns with political groups that oppose Televisa within the Federation. The national soccer team becomes, consequently, an issue for political and symbolic struggles. The selection of the head coach, his lists of players called to the team, and the team’s results have been, for a long time, a field of war for both networks.

Ricardo Antonio Lavolpe’s tenure was not an exception, but had its particularities. Lavolpe, widely recognized in Mexico as the active coach who knows the game the best, its techniques, tactics, and strategies, is an Argentinean-born and naturalized Mexican. However, he is also well known by his rude personality and his volatile and irascible temper. In his first verbal bursts, Hugo Sánchez evaluated Lavolpe’s pesonality as non-suitable to the responsibility to lead a group of young people who would represent their country and, without explicit xenophobic remarks, emphazised that “we have plenty of Mexican coaches better than him.” From that on, Lavolpe’s tenure would be affected by xenophobic comments, some times more explicit than others, and the discussion regarding the future of the Mexican soccer team and league would be framed by patriotic and xenophobic arguments.

Since Sánchez kicked the debate off, the myth of the role of the “great men” in the making of history would be underscored throughout the discussion. An important assumption was that the national team would not progress under the leadership of an Argentinean. A Mexican with a successful track record, like Hugo Sánchez, should take over. The differences of opinion between the two networks were not neat in this particular case. The nationalist discourse was taken up by commentors in both institutions. Some commentors in both networks — a minority — would reject the excluding premises of the discussion.

Because of its results, Lavolpe’s tenure was characterized by ups and downs. The team obtained great victories and was able, for the first time in its history, to win an official FIFA-organized international tournament, to be ranked as the fourth best team in the World, and to deserve a number one-seed in the 2006 World Cup lottery. However, it also had remarkable failures. A poor performance in the first round of the World Cup, followed by a quick elimination in the second round, was the most relevant of them. In addition, Lavolpe’s team was not able to defeat the United States in its territory in the qualifying process to the World Cup.

However, the networks’ commentors and fans focused mostly on the failures and ignored the successes. After every bad result, Sánchez relit the wick of the xenophobic discourse and the television sports programs would echo him. In 2005, during the qualifying process, Lavolpe called to the team Antonio Naelson, “Zinha,” a Brazilian-born player who had naturalized as Mexican, escalating the discussion up to its pick. Commentors in both networks disapproved of Lavolpe’s decision and launched surveys on whether the naturalized players should be called to play for the national team. Most of the people disagreed. Sports newscasts included a number of on-the-street interviews where the majority of people did not accept that “foreign” players displaced “Mexican” ones. Sport sections in the websites of national newspapers and sports blogs were loaded with xenophobic remarks and derogatory references to Lavolpe’s Argentiness. A number of Mexican coaches were also interviewed and just a few rejected the xenophobyc discourse. Among them, Manuel Lapuente, head coach of América at that moment, was the most explicit. He said that any policy excluding naturalized players was discriminatory.

After the failure of the team in Germany, FMF did not renew Lavolpe’s contract and began a new search for a head coach. As expected, Hugo Sánchez was selected even though his career as coach does not equal his career as a player and his last results were really negative. Both networks made the announcement in a spectacular fashion. They have called this new period as “Hugo’s Age.” Now, websites and sports blogs have plenty of praised comments on Sánchez. Most of the fans take for granted that the appointment of Hugo, “a great man,” will affect positively the future performance of the national team.

This episode illustrates that soccer television broadcasting is not exempt from carrying cultural values. In an age when national imagined communities are losing appeal and are substituted by a number of particular cultural representations, the symbolic power of international sports competitions increases. In Mexico, the coverage of the national soccer team has become an important event for the display and reinforcement of nationalism. But, as illustrated, the semantic potential of the discourses that shape the national identity can drive the audiences to conflate nationalism with chauvinism and develop discriminatory attitudes and conducts. During the last four years, the appointment in Mexico of an Argentinean-born head coach, with a rude and irascible personality, prompted xenophobic bursts from members of the Mexican soccer community and fans as well, and reinforced myths that for long time have been part of the Mexican culture and, particularly, the political culture.

This phenomenon deserves attention by both media professionals and the academic community.

Image Credits: (located in primary Spanish text)
1. The Mexican Soccer Federation
2. Ricardo Antonio Lavolpe
3. Hugo Sánchez

Autor: Jorge Alberto Calles-Santillana is a professor at the University of the Americas, Puebla.




El Inicio de la Investigación Científica de la Comunicación Social en América Latina

por: José Luis Ortiz Garza / Universidad Panamericana

(for English, click here)

Preparing Poll

Preparing poll

La Oficina de Asuntos Inter-Americanos

El 16 de agosto de 1940 el Presidente Roosevelt creó lo que más tarde se conocería como Office of Inter-American Affairs [OIAA])” y nombró Director a Nelson Rockefeller. Un año antes de que la OIAA iniciara formalmente sus operaciones, Rockefeller decidió obtener información confiable de América Latina sobre propaganda del Eje, actitudes hacia los Estados Unidos, y hábitos de consumo de comunicación. De inmediato contactó con el Dr. George Gallup y firmaron un contrato por 250 mil dólares mediante el cual Hadley Cantril, socio de Gallup y Director de la “Oficina de Princeton para Investigación de Opinión Pública”, se responsabilizaría del proyecto. Otros reconocidos científicos como Leonard Doob (de la Universidad de Yale), y Lloyd A. Free (Editor de la revista Public Opinion Quarterly) fueron incorporados a la compañía “American Social Surveys, Inc.[i].

Para evitar sospechas se constituyó la “Oficina de Información para las Exportaciones” de la “American Association of Advertising Agencies”, y se nombraron a sus “observadores” en América Latina. Tras una intensa capacitación en diversas metodologías y técnicas para el análisis de la comunicación, estos pioneros en comunicología partieron a sus destinos hacia principios de febrero de 1941[ii].

Lloyd A. Free: el pionero

Mientras los “observadores” preparaban maletas o se establecían, Lloyd A. Free, realizó en Brasil la primera encuesta de América Latina que pudiera “ser reputada como completa y confiable”. Free trabajó incansablemente de febrero a mayo de 1941: tomó una muestra de 2,342 personas, y contrató, capacitó, y supervisó a los encuestadores. Su reporte final describió los hábitos brasileños de consumo de medios de comunicación y sus opiniones sobre la colaboración con Estados Unidos[iii].

Radio survey

Radio survey

No obstante que Lloyd A. Free fue el pionero en la investigación científica de la comunicación social en Latinoamérica, muchos de los “observadores” merecen esa misma distinción. Fueron: George H. Landes, publicista de la J. Walter Thompson, establecido en Argentina, responsable también de Paraguay y Uruguay; el ex-ejecutivo de la “Standard Oil Co.” Harald Corson, destinado a México; Jack Fahy cofundador y editor de la revista The Hemisphere, destinado a Colombia y a Centroamérica Charles Lee ejecutivo en Brasil y Cuba de la “IT&T Corp”, encargado de Perú y Bolivia; Eugene Warner, quien dejó su trabajo como Editor de la Sección Dominical del Washington Times Herald, para irse a Chile; Roy Nash, autor del libro The Conquest of Brazil, destinado a este país [posible colaborador de Free en la protoencuesta], y George Massey, asignado a Cuba[iv].

Los comunicólogos de la OIAA desarrollaron múltiples funciones: recortes de las principales noticias y editoriales; uso de los materiales de la OIAA; informes de todos los medios, detallando audiencia, circulación, ingresos, posturas editoriales, etc. Conviene destacar las encuestas de opinión, que buscaron explorar las actitudes hacia los Estados Unidos y los beligerantes, reacciones a algunas batallas, expectativas sobre la posguerra, etc. La primera, realizada en junio de 1941, midió las actitudes y sentimientos suscitados por el ataque de Alemania a Rusia. Además de recabar los resultados locales, Hadley Cantril preparó el primer reporte panamericano de los sentimientos sobre un tema específico[v].

Los observadores sirvieron también como espías y usaron sus reportes para presionar a los medios Pro-Eje. En México, Corson contribuyó a un boicot de anunciantes aliados contra los periódicos Excélsior, y Últimas Noticias[vi], contra la revista Hoy y contra la radiodifusora XEW, precursora del imperio multimedia “Televisa”, acusada de permitir que los nazis la utilizaran para enviar mensajes en clave[vii].

Radio coverage report

Radio coverage report

Las oficinas de los observadores fueron cerradas el 3 de marzo de 1942, y muchos de ellos continuaron sus trabajos dentro de las Embajadas de los Estados Unidos[viii].

Notas
Para información biográfica de estos pioneros, véase: Everett M. Rogers, A History of Communication Study: A Biographical Approach (New York: The Free Press, 1997), p. 220, 267-271, 381; Christopher Simpson, Science of Coercion: Communication Research and Psychological Warfare 1945-1960 (New York: Oxford University Press, 1994), pp. 26, 87, 130-131 and Brett Gary, “Communication Research, the Rockefeller Foundation, and Mobilization for the War on Words, 1938-1944,” Journal of Communication 46:3 (Summer 1996): 124-147, 125.
Donald W. Rowland, “History of the Office of the Coordinator of Inter-American Affairs”, Washington, U. S. Government Printing Office, 1947, pp 1-7, y 245-247.
National Archives and Records Administration, College Park, Maryland, (NARA), Record Group (RG) 229 Box 135, 2. Surveys 9, “Lloyd Free’s Report (February-May 1941)”
NARA RG 229, Box 137, 2. de Cantril to Spaeth, Marzo 19, 1941. Massey, debido al Embajador Estadounidense George Messersmith, renunció en diciembre de 1941 y fue reemplazado John Corbin. Cfr. NARA, RG 229, Box 139, de McClintock a Corson, Febrero 3 de 1942. Una nueva lista producida pocos meses después contenía algunos cambios en Brasil, Chile, Bolivia y Ecuador: cfr. NARA, RG 229, Box 137,2: “Names and Addresses of Observers”.
Véase NARA, RG 229, Box 138, #13”, de Corson a Cantril, Julio 2 de 1941; NARA RG 229, Box 139, #21, “Reactions in Latin America”, de Cantril a Spaeth, et. al, agosto 12 de 1941.
Cfr. NAW, RG 59, 812.911/307, de Daniels a Secretario de Estado”, Abril 10, 1941; NAW, RG 59, 812.917/46, de Robbins a Duggan, Septiembre 22, 1941.
NARA, RG 229, Box 139, de Miller a Corson, octubre 17, 1941.
NARA, RG 229, Box 139, de Robbins a Rockefeller et al. Marzo 9, 1942, y Donald Rowland, op. cit., p. 252. Corson se incorporó a la Embajada Americana: Ibid, de McGurk a Secretario de Estado, circa Febrero 1942.

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Imágenes
Las fotografías y el mapa de cobertura radiofónica están tomadas de: National Archives and Records Administration, Record Group 229, OIAA Files.

José Luis Ortiz Garza es Profesor y Director de Investigación de la Escuela de Comunicación en la Universidad Panamericana. Autor de tres libros sobre historia de los medios de comunicación en México.

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by: José Luis Ortiz Garza / Universidad Panamericana

The Office of Inter-American Affairs

In the summer of 1940, the American Government created what later on would be known as the “Office of Inter-American Affairs” [OIAA], and named Nelson A. Rockefeller as Coordinator. Around a year before the OIAA formally started, Rockefeller decided to obtain reliable information about the Axis propaganda, attitudes towards the USA, and communication habits in Latin America. He contacted George Gallup and signed a $250,000 contract under which Hadley Cantril, an associate of Gallup’s would be in charge of the project. Other well known communication scholars such as Leonard Doob, and Lloyd A. Free were hired by the “American Social Surveys, Inc.”[i]

In order to avoid suspicions, the operation was covered up by a contract with the “American Association of Advertising Agencies” through the “Research Division” of its “Export Information Bureau” that would have “observers” in Latin America. After being trained by the aforementioned scholars in communication methods and techniques, they set off in early 1941.[ii]

Lloyd A. Free: The Pioneer

It was Lloyd A. Free who performed in Brazil the first national survey in Latin America which could “make any claim of completeness and reliability.” Free worked tirelessly from February to May 1941: he construed a representative sample of 2,342 people, and hired, trained, transported and super-vised the interviewers. His final report described the Brazilians mass media consumption habits, and their opinions regarding the cooperation with the USA.[iii]

Notwithstanding the credit that Lloyd A. Free deserves as the trailblazer in scientific mass com-munications research in Latin America, most of the OIAA´s representatives get also that same distinction in their respective countries. They were: George Landes, an advertising executive assigned to Argentina, also in charge of Paraguay; Harald Corson, a former executive of Standard Oil Co., sent to Mexico; Jack Fahy, editor of the magazine The Hemisphere, sent to Colombia and Central America; Charles Todd Lee, who worked in Brazil and Cuba for the IT&T, sent to Peru, also in charge of Bolivia; Eugene Warner, former Sunday Editor of the Washington Times Herald assigned to Chile; Roy Nash, author of the book The Conquest of Brazil, in charge of this country [who probably worked in Free´s pioneering survey], and George Massey, posted to Cuba.[iv]

The observers performed functions such as a clipping service on local news, editorial opinion, and uses of OIAA´s materials; surveys on newspapers and radio stations, covering audience or circulation, editorial policies, etc. A special mention should be given to the public opinion surveys that explored the attitudes towards the USA and the belligerents, reactions to war battles, expectations about world in the post-war age, etc. The first one, made in June 1941, gauged the sentiments on the attack of Russia by Germany. Besides gathering the results for every country, Cantril prepared a Pan-American report, the first broad picture of the Latin American feelings about a single public issue.[v]

Some of the observer´s tasks were tied to espionage and served to exert pressure on pro-Axis media vehicles. In Mexico the reports of Corson led to an advertiser’s boycott to the important newspapers Excélsior and Ultimas Noticias,[vi] to Hoy, the most influential magazine, and to the radio station “XEW,” bedrock of the current multimedia empire Televisa, accused of helping the Nazis.[vii]

The offices of the observers were dismantled on March 3, 1942, and many of them continued their investigations on communication within the American Embassies.[viii]

Notes
For biographical references of the communication scholars, see: Everett M. Rogers, A History of Communication Study: A Biographical Approach (New York: The Free Press, 1997), p. 220, 267-271, 381; Christopher Simpson, Science of Coercion: Communication Research and Psychological Warfare 1945-1960 (New York: Oxford University Press, 1994), pp. 26, 87, 130-131 and Brett Gary, “Communication Research, the Rockefeller Foundation, and Mobilization for the War on Words, 1938-1944,” Journal of Communication 46:3 (Summer 1996): 124-147, 125.
Its name was changed in 1941 and in March 1945, when it became “Office of Inter-American Affairs” (OIAA): Donald W. Rowland, History of the Office of the Coordinator of Inter-American Affairs (Washington: United States Government Printing Office, 1947).
National Archives and Records Administration, College Park, Maryland, (NARA), Record Group (RG) 229, Box 135, 2. Surveys 9, “Lloyd Free’s Report (February-May 1941).”
NARA, RG 229, Box 137, 2., From Cantril to Spaeth, March 19, 1941. Massey, because of Ambassador George Messersmith´s complaints, resigned in December 1941 and his assistant John Corbin stood in for him. Cfr. NARA, RG 229, Box 139, from McClintock to Corson, February 3, 1942. A new list produced few months later indicated some changes in Brazil, Chile, Bolivia and Ecuador: cfr. NARA, RG 229, Box 137,2: “Names and Addresses of Observers.”
Cfr. NARA, RG 229, Box 138, Folder “American Social Surveys Export Information Bureau # 13”, from Corson to Cantril, July 2, 1941; NARA, RG 229, Box 139, # 21, from Cantril to Spaeth et al, August 12, 1941.
Cfr. NAW, RG 59, 812.911/307, From Daniels to Secretary of State, April 10, 1941; NAW, RG 59, 812.917/46. From Robbins to Duggan, September 22, 1941.
NARA, RG 59, 812.74/428; From Corson to Miller, October 17, 1941.
NARA, RG 229, Box 139, from Robbins to Rockefeller et al. March 9, 1942, and Donald W. Rowland, op. cit., p. 242. Harald J. Corson was hired by the American Embassy in Mexico City: Ibid, from McGurk to Secretary of State, circa February 1942.

Gary, Brett, “Communication Research, the Rockefeller Foundation, and Mobilization for the War on Words, 1938-1944,” Journal of Communication 46:3 (Summer 1996): 124-147.

National Archives and Records Administration, College Park, Maryland, Record Group 229, “Records of the office of Inter-American Affairs [OIAA]”

Rogers, Everett M., A History of Communication Study: A Biographical Approach, New York: The Free Press, 1997.

Rowland, Donald W., History of the Office of the Coordinator of Inter-American Affairs, Washington: United States Government Printing Office, 1947.

Simpson Christopher, Science of Coercion: Communication Research and Psychological Warfare 1945-1960, New York: Oxford University Press, 1994.

Image Credits: (located in primary Spanish text)
Images provided by author from the National Archives and Records Administration, Record Group 229, OIAA Files.

Author: José Luis Ortiz Garza is Professor and Research Director of the School of Communications at Universidad Panamericana, Mexico City, and author of the three books on media history in Mexico.